domingo, 23 de octubre de 2011

Capítulo 4.

Le seguí hasta el baño, era el baño de caballeros, así que no tenía pensado entrar, pero él entro, miro si había alguien, y al ver que el baño estaba vacío me cogió y me metió dentro.
Yo: ¿Qué haces? Creo que por ahora, sigo siendo una mujer.
Él no contesto, por su cara parecía que yo le gustaba. Se acercaba cada vez más mientras yo me alejaba, hasta que quede contra la pared. Sentía su respiración, estaba acelerada, estábamos frente con frente, era una tentación demasiado grande, pero me estaba controlando bastante bien hasta que tuvo la brillante idea de besarme. No quería que acabara nunca, pero después de todo lo que me había hecho no sé como me podía atraer tanto.
Manu: ¿No era que estabas enfadada? No deberías besarte con alguien como yo, ¿no crees?
No le conteste estaba muy roja, ¿Por qué me decía esto ahora? Simplemente me fui estaba avergonzada, no sé si era por lo que había hecho o por lo que me había dicho…
Manu: ¿A donde vas preciosa? ¿No vas a esperarme?
Yo: Te espero en la moto, puesto que hoy duermo en tu casa.
Su casa quedaba cerca, pero no lo suficiente para ir andando, y lo peor quedaba lejos de la mía, aunque no sabía cuanto tardaría en devolverme mis cosas.
Manu: Pasa princesa.
Yo: Gracias.
Su casa era enorme, tenía dos pisos, el sofá era grande y parecía muy cómodo, tenía grandes ventanas, no pegaba nada con él. Sentí como me agarraba por la cintura y me susurraba.
Manu: Si te gusta puedes venir a pasar aquí el verano, preciosa.
Yo: No gracias, tengo una casa, no me hace falta que me mantenga nadie.
Manu: Mejor dicho, tenías una casa, ahora no tienes nada, recuerda has perdido las llaves.
Yo: No las he perdido…_Le mire mal.
Me condujo por el pasillo, hasta su habitación, por el camino vi que tenía un jacuzzi, su habitación como el resto de la casa era perfecta, no sé porque me apetecía estar en su cama junto a él, joder si que lo sé, me gustaba, me gustaba mucho, negarlo era ridículo.
Manu: Ya que vas a pasar la noche aquí y no quiero que te mueras de hambre, puesto que no has probado las palomitas que te compré, tendré que decirle a María (la criada) que haga la cena, así que dime que quieres y lo tendrás.
Yo: Quiero las llaves de mi casa.
Manu: Si las quieres te las vas a tener que ganar, anda dime que quieres cenar, si no comes no tendrás fuerza para lo que quiero que hagamos por la noche.
¿¡¿Que?!? Se había pasado pretendía que lo hiciéramos, se había confundido de chica. Él es mono y todo eso pero no quiero perder mi virginidad con él, no creo que sea el adecuado.
Yo: lo siento pero no creo que vaya a necesitar fuerzas para algo que no voy ha hacer.
Manu: Que mal pensada eres, ¿crees qué quiero hacer el amor contigo? No soy como tú te crees, además se que tú vas más despacio que las demás.
Fui a la sala me senté en el sofá y me quede allí quieta, sin decir nada, él estaba sentado a mi lado, tampoco decía nada. Tenía sueño pero me negaba a dormir también tenía hambre, mucha hambre.
Yo: ¿Puedo cocinarme algo?
Manu: Pues claro que no.
Yo: Hace un rato me insistías que comiera y ahora nada.
Manu: No vas a cocinar, para eso le pago a María.
Yo: ¿Voy a poder comer algo o me muero de hambre?
Se levantó, le seguí.
Yo: ¿qué va a cocinar?
Manu: Ya lo verás.
Yo: ¿Dónde están los platos, los cubiertos y todo eso? 
Manu: Eso ya lo hace María.
Yo: ¿No voy a poder hacer nada?
Manu: Sí, sé que te mueres por ir al jacuzzi, así que ven conmigo.
Yo: No puedo ir, no tengo bikini.
Manu: No importa, no me importaría verte desnuda.
Me estaba empezando a cansar, me bañé en ropa interior. Nos bañamos, su cuerpo sin camiseta era demasiado excitante, estaba perfecto. El baño me vino bien para relajarme y pensar en todo lo que me había pasado esa tarde.
María: ya esta lista la cena._Dijo María sin llegar a entrar a la habitación.
Yo: No puedo salir.
Manu: ¿Por qué?
Yo: Porque mojaría tu preciosa casa._dije con sarcasmo.
Manu: ¿Y eso?            
 Yo: No te rías.
Manu: No me reiré lo prometo.
Yo: Recuerda lo prometiste, no puedo porque soy muy cabezota y me metí en ropa interior y ahora no me puedo cambiar.
Manu:_Soltó una carcajada tan grande que incluso me ofendió_ Sí, es un problema, te puedo prestar un calzoncillo si quieres.
Yo: ¿estas de coña?
Manu: ¿Tengo cara de dejarle mis calzoncillos a las chicas que me traigo a casa?
Me callé, el salió de la habitación, por qué todo me pasa a mi, a sí, ya lo sé, por cabezota, si me pensara las cosas antes de hacerlas todo me iría mucho mejor.
Me trajo unos calzoncillos, una camiseta y un pantalón, todo era precioso, pero era de tío. El chico, tenía estilo.
Manu: Pensé que te haría falta también ropa…
Yo: Gracias.
Manu: ¿Quieres que me quede preciosa?
No conteste, pensé que no hacía falta, mi mirada lo dijo todo. Salió de la habitación, me vestí lo más rápido posible, me moría de hambre. La ropa me quedaba grande, se iba a reír de mí.
Manu: Estas preciosa, vamos a la mesa.
La mesa estaba preciosa, una señora mas bien joven trajo el pan, supongo que esa sería María, aun que me cueste reconocerlo, me celé de ella. Ella le podía ver todos los días y, bueno da igual, no voy a pensar mal. Luego trajo mi plato, era enorme tenía de todo, una chuleta enorme con patatas y por si eso fuera poco le había puesto también espaguetis y una ensalada, ese plato llegaba por lo menos para que comieran cinco personas, el suyo era más pequeño.
Yo: ¿Pretendas que me coma todo esto?
Manu: Come lo que quieras.
La comida la pasamos en silencio, de vez en cuando soltaba alguna que otra tontería pero yo no le contestaba y se callaba. Me comí un cuarto de la chuleta y ya no podía más, me daba pena tirarlo pero si comía más reventaba.
Manu: ¿No vas a querer postre?
Yo: No, gracias.
Manu: Vale, pues nos vamos a ver la tele o ¿prefieres que vallamos directos a la cama?
Tenía sueño, pero si le decía que quería ir a la cama iba a pensar que quería hacerlo y, a ver, no es que no quisiera, pero es que era virgen, y casi no le conocía.
Yo: Vamos a ver la tele.
Manu: Como quieras.
Estábamos cada uno en una esquina del sofá, lo sentía lejos, sentí como se me cerraban los parpados, pero me negaba a quedarme dormida hasta que el sueño me venció.


Cuando salí del baño me encontré a Manu con las manos llenas de sangre, no sabía lo que le había pasado, y sí, claro que me preocupaba, él era mi amigo, pero es que no tenía tiempo de pararme a preguntarle, tal vez su explicación era demasiado larga. Así que me fui a junto de Javi.
Yo: Hola Javi_ le di un suave beso en los labios.     
Javi: ¿Has quedado con Pablo?
Yo: Sí, ¿hay algún problema?
Javi: Sí, él es tu ex, y no te has parado a pensar si a mí me molesta o no, tan siquiera me dijiste nada.
Yo: No te dije nada porque sabía que te pondrías así, además él solo es mi amigo tú sabes que yo te quiero a ti.
Le besé, fue un beso bonito, aunque él seguía pareciendo algo enfadado.
Javi: Sí, pero me ocultaste que habías quedado con él, no sabía donde estabas.
Yo: Al final me encontraste, no te quejes tanto, por cierto, Pablo desapareció, ¿tuviste tu algo que ver?
Javi: Digamos que el mongolito ese, no se va a acercar más a mi novia.
Yo: ¿Qué le has hecho?
Javi: Mmm… bueno, al parecer tú me ocultas cosas, creo que yo también te las ocultare a ti.
Yo: Que guapo estas cuando te enfadas.
Javi: Bueno, ¿qué quieres que hagamos?
Estaba pensando, aunque no me dio tiempo a pensar demasiado.
Javi: Ya sé a donde podemos ir, ven.
No dije nada, ya me había agarrado de la mano, así que simplemente le seguí. No sé que pensaría Paula de cómo había pasado de ella en todo el día, era mi mejor amiga, creo que se merecía una explicación. Bueno ya se lo explicaría todo cuando nos viéramos, aunque tampoco hay mucho que explicar, y seguro que ella se lo esta pasando bien con Manu.
Javi ¿Dónde esta tu moto?
Yo: ¿Qué le ha pasado a la tuya?
Javi: Me trajo una amiga, la mía está en el taller.
Yo: ¿Cómo que una amiga?
Javi: Sí, ¿qué pasa, tu puedes quedar con tu ex y yo no puedo pedirle a una amiga que me traiga a junto TUYA?
Yo: Bueno, da igual_ No me daba igual, pero tampoco quería que él supiera que me celaba por eso.
Javi: Vale, pero conduzco yo.
Yo: No, es mi moto.
Javi: Por ahora yo conduzco mejor que tú.
Yo: Pss, lo que tú digas.
Le di las llaves de la moto, no sabía a donde íbamos, pero tampoco me importaba, solo quería estar con él, llevábamos saliendo, casi seis meses, creo que Paula ya estaba aburrida de él, pero yo no me iba a aburrir nunca.
Javi: Ya hemos llegado, mi niña._ Me dio la mano para que bajara de la moto.
Yo: Esto es muy bonito._ Estábamos en una playa, en la cual no había estado nunca.
Él me beso, ya era de noche, la verdad es que eso estaba muy desierto. Le devolví el beso, nos empezamos a desnudar, me tiro a la arena quedando encima de mi, me empezó a besar el cuello, y bueno, ya os imaginareis lo que pasó después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario