domingo, 1 de enero de 2012

Capítulo 36.

Me levanté, era temprano pero tenía que hacer muchas cosas.
Timbré, me abrieron la puerta al instante, hicieron bien con mi cabreo la habría tirado abajo.
Yo: ¡¿Por qué cojones no me dijiste nada?!
Mamá: ¿Nada de qué?
Yo: De Paula, sabes que yo la conocía.
Mamá: No sé de qué me hablas.
Yo: CUÉNTAME LA PUTA VERDAD.
Le pegue un puñetazo a la tele de plasma, luego rompí la mesa, me estaba dirigiendo a la lámpara, según mi madre una pieza única de coleccionista.
Mamá: Vale, vale, ¿qué quieres saber?
Yo: Por qué desapareció de mi vida.
Mamá: Está bien. _Me senté en el sofá._ La madre de Paula y yo, desde siempre fuimos muy amigas, cuando nos conocimos, éramos como uña y carne, como miel con abeja, como…
Yo: Ya vale, sigue con la puta historia.
Mamá: Lo que te decía, yo me quedé embarazada de tu padre, y te tuve a ti. La madre de Paula y yo decidimos montar un negocio, un negocio que nos estaba yendo muy bien. Como éramos muy amigas os criamos juntas. Pero la madre de Paula quería llevarse más dinero, y que solo la marca solo tuviera su nombre. Nos enfadamos y decidí que tú nunca volverías a ver a esa niñata.
Yo: No es una niñata, ella no tiene la culpa de lo que hizo su madre.
Mamá: Pero aun así os encontrasteis.
Yo: Dais pena, por vuestra culpa nos separasteis.
Salí de esa casa, no aguantaba más estar allí.
Monte en la moto, me fui a casa de Javi.
Timbré una, dos, tres veces..
Alba: ¿Qué haces aquí?
Yo: Si me abres la puerta te lo agradecería..
Alba: No creo que estén despiertos.
Yo: Ayer se acostaron tarde.
Alba: ¿Qué tienes en la mano? Parece una foto.
Yo: Nada publicidad.
Alba: ¿Me la dejas ver?
Yo: Vas a llegar tarde…
Abrió la puerta y fue a despertar a Javi, yo me senté en una silla de la cocina, pensar que hace unas horas aquí me pegó Javi…
Javi: No sé por qué cojones tengo que madrugar, YO-NO-QUIERO-IR.
Yo: Vuelve para la cama, ya lucho yo con ella
Javi: Vale. Que te vaya bien.
Alba: Ella lo está pasando mal, ¿y en lo único que piensas es en dormir?
Javi: También pienso en ti.
Alba: Ahora no lo arregles _Vi como le salía una sonrisa, en el fondo le gustaban esos detalles.
Javi se fue a la habitación, y parece ser que, Paula, con el ruido, se había despertado.
Yo: Hola.
Paula: Otra vez tú…
Yo: Me niego a que Javi siga conduciendo mi coche, él no tiene carnet.
Paula: Vale, me vuelvo a la cama.
Yo: Nos tenemos que ir.
Paula: No voy a ir contigo a ningún lado.
Yo: Vístete, o te llevo así, como prefieras.
Paula: No voy a ir contigo.
La cogí en brazos y la iba a sacar a fuera.
Paula: Déjame, ya me visto.
Ella se fue a vestir.
Alba: No creo que este sea el mejor momento, Manu.
Yo: Ella ya no me quiere.
Alba: Ahora mismo no confía en nadie.
Yo: Lo sé… _Cogí una cerveza, pero Alba me la quito.
Alba: No bebas, que vas a conducir, y no quiero que pase nada.
Yo: Que me cayera de la moto una vez, no significa nada.
Alba: Me da igual, aun así no vas a beber.
Me ponía de los nervios, desde aquella me agobiaban con lo de conducir, si podían evitar que conduzca lo evitaban…
Paula: ¡Ale! ya estoy.
Iba muy guapa, pero su mirada estaba triste. No me gustaba esa mirada.
Se sentó detrás en el coche.
Yo: Sé que odias ir detrás.
Se encogió de hombros.
Yo: ¿Es por no ir conmigo?
Asintió con la cabeza.
Una lágrima cayó por mi parpado, pero no quería llorar delante de ella. No quería que supiera lo que la quería…
Ella iba mirando por la ventana, parecía sumergida en sus recuerdos, cuando su mundo era de color y no era negro.
Yo: ¿En qué piensas?
Paula: ¿Te importa?
Yo: Me equivoque, joder. ¿No puedes perdonarme?
Paula: Siempre me dices la misma historia, no sé por qué esta debería ser diferente.
Yo: _Tampoco sabía por qué iba a ser diferente._ Yo tampoco lo sé…_Esto lo dije muy bajito y con la voz entrecortada, sentía que si seguíamos hablando así iba a acabar llorando.
Paré el coche, ya habíamos llegado. No sé por qué pero, Paula, empezó a llorar.
Paula: Manu vámonos de aquí, no quiero estar aquí.
Yo: ¿Qué pasa?
Paula: Manu, si me quieres o me quisiste vámonos.
Su mirada reflejaba miedo, tenía la mirada clavada en un callejón.
Poco a poco, me di cuenta de por qué ella tenía tanto miedo. Me senté a su lado.
Yo: ¿Fue allí?
Ella asintió, me abrazo muy fuerte.
Paula: No dejes que me pase nada.
Yo: Nunca voy a dejar que te pase nada.
Le cogí la mano y la acompañe al psicólogo. Ella quiso que entrara con ella, no quería que la dejara sola.  
Jordi: Buenos días, bueno para empezar tienes que presentarte.
Paula: Soy Paula.
Jordi: ¿Cuántos años tienes?
Paula: Dieciséis.
Jordi: ¿Tienes novio?
Paula: No.
Jordi: ¿Pero tuviste?
Paula: Sí, tuve dos.
Ella hablaba poco, pero le habló de Jorge y de mí. Las palabras que dijo al referirse a mí, fueron de odio. Quise irme, abandonarlo todo. Pero ella era demasiado importante, intenté ser fuerte.
Jordi: ¿Me presentas a tu amigo?
Paula: Ams… Sí, este es… Manuel.
Jordi: ¿El mismo del que hablabas?
Paula: Sí.
Jordi: Si viniste con él, no creo que lo odies tanto.
Paula: Me obligo Javi a venir con él.
Jordi: Entiendo, bueno ya se ha acabado la hora. Vuelve pasado mañana a la misma hora que hoy ¿vale?
Ella asintió y nos fuimos.
Yo: ¿Vamos a mi casa?
Paula: No quiero.
Yo: Javi me dijo que hasta por la noche no quería verte, ni a ti ni a mí.
La llevé a mi casa, ella lloraba de vez en cuando.
Paula: ¿Me das una cerveza?
Yo: El médico te recomendó que no bebieras alcohol, y además eres menor.
Paula: Tú deberías entenderme más que cualquier otro…Tú sabes lo que es tener un problema, y aun encima todo el mundo te lo recuerda cuando tú solo quieres olvidarlo. Se preocupan más por ti, pero tú quieres que todo siga normal y eso lo impide… Manu, por favor, solo quiero olvidarlo aun que solo sea un ratito.
Yo: No, me importas demasiado como para que te pongas mal.
Paula: Por favor…
Negué con la cabeza, ella empezó a llorar todavía más fuerte. Cogí una cerveza. Bebimos los dos, bebimos bastante.
Paula: Bésame.
La besé, no sé por qué me decía eso, y yo estaba demasiado borracho como para darme cuenta de lo que estábamos haciendo.
Nos besamos más salvajemente, mi corazón latía muy deprisa. Estaba muy caliente, nos tumbamos en la cama, nos empezamos a desnudar. Ella me seguía besando. Ninguno era consciente de lo que estaba haciendo y pasó lo que pasó.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 35.

Estábamos en la policía.
Policía: Se que esto no te va a gustar, pero nos tienes que contar cómo fue.
Yo: Yo estaba dis... hablando con Manu, y no se cómo apareció Aarón. Yo estaba devolviéndole su moto a Manu y me fui con Aarón.
Empecé a llorar.
Policía: ¿Puedes continuar?
Quería continuar pero las palabras no me salían, era recordar lo que pasó y me sentía mal.
Yo: Me pasé el resto del día con él, fue como cualquier otro. Él me dijo de llevarme a casa y yo le dije que sí. Pero no me llevo a casa, nos metimos por un callejón, él decía que era un atajo, y… me besó pero me di un golpe en la cabeza…
Policía: ¿Sabes si había alguien más?
Yo: No, no recuerdo lo que pasó después…
Policía: Está bien, si te acuerdas de algo más no dudes en llamarnos.
Fuera estaban Javi y Alba, me abrace a Alba y me puse a llorar.
Alba: Ya pasó. No pasa nada.
Javi: No me gusta este sitio, ¿nos vamos?
Alba: Claro a saber de cuantas noches te pasaste aquí.
Javi salió, me estaban empezando a doler las heridas, no sabía cuántas tenía no me había mirado en el espejo desde esa noche…
Nos montamos en el coche, no me hacía gracia que conducirá Javi, él no tenía carnet de conducir y, no es que lo hiciera demasiado bien… Yo iba detrás, ya no me importó ir detrás en otra situación, habría discutido. Pero tenía demasiado miedo a perderlos por una tontería.

Yo: Me voy.
Viviana: Voy contigo a tu casa.
Yo: Mañana tengo que madrugar, no me apetece hacer nada._ Era muy pesada.
Viviana: Bueno, pues ya nos veremos.
Yo: Sí.
Me dio dos besos. Yo no estaba borracho, no me quería emborrachar, no me fiaba de ella.
Me fui a casa de Javi, me abrió.
Yo: Hola.
Javi: Ella está dormida, no la despiertes.
Yo: Solo la voy  a ir a ver.
Me senté a su lado de la cama, se removía mucho entre las sábanas.
Paula: Déjame, Manu te va a matar, cuando se entere te va a pegar…
Estaba soñando con aquella noche, ella lo había amenazado conmigo. Había pensado en mí, quise despertarla, se le veía tan indefensa, como si lo estuviera pasando mal. Yo sabía lo que era eso, había soñado muchas veces que la perdía, que la perdía una y otra vez.
Me fui a junto de Javi. Le di el sobre con el dinero que había ganado.
Yo: Quiero que le cumplas todos sus caprichos, no le niegues nada. Dale todo lo que te pida.
Javi: Este sobre _Se quedo pensando_. ¿Fuiste sin mí?
Yo: Como dijo Aarón tú ahora eres un PROFESIONAL Y LEGAL CORREDOR. Tú allí no pintabas nada y yo no quería dañar tu imagen.
Javi: Claro como yo estoy cuidando de TU amada, ya no cuentas conmigo para ir por ahí.
Iba a gritarle, pero Paula apareció por la puerta.
Paula: ¿Qué haces tú aquí?
Manu: Vine a visitar a mi mejor amigo.
Javi: ¡Vuelve a la cama!  
Paula: No tengo sueño, además si me voy, tengo pesadillas.
Javi: Tómate la pastilla que antes no te dio la gana de tomar.
Ella empezó a llorar, quería abrazarla.
Yo: Puedes venir a mi casa, si quieres.
Javi: Eso vete, seguro que él no tiene problema en que te vayas a su casa, y creo que tiene más ganas de cuidarte que yo.
Paula: Dame la pastilla.
Javi se la dio, y ella se fue medio dormida…
Empecé a llorar, eso me podía, me parecía todo tan raro.
Javi: Venga, tú ¿desde cuándo lloras? Manuel, el indestructible, ¿llorando?
Yo: Se me metió algo en el ojo.
Javi: Si venga, no soy tan gilipollas. Si que te enganchaste bien de esa niña, vamos ella no te quiere, no seas maricón.
Le estampe contra la pared, pero el me dio una bofetada y me sentó en una silla.
Javi: No juegues con fuego, que te quemas.
Me dolía el hombro, aun no estaba bien de las peleas de ayer.
Javi: Ya que quieres que cumpla todos sus caprichos, sabrás que quiere que le diga por qué corrimos aquella noche.
Yo: No se lo digas, se sentiría culpable.
Javi: Ya se sentía culpable, aunque no te lo parezca, yo fui el que más estuve con ella, cuando, bueno cuando te fuiste.
Yo: ¿Culpable?
Javi: Ella sabe que te caíste justo cuando vuestras miradas se cruzaron. No es tonta.
Yo: Cuídala, si le pasara algo… Me muero.
Javi: Ya le pasó algo. 
Yo: Lo sé.
Me devolvió el sobre.
Javi: Por cierto, yo no tengo por que cumplir todos sus caprichos, yo no estoy enamorado de ella, pero tú sí, así que, si alguien le va a cumplir todos sus caprichos vas a ser tú.  
Yo: No sé que más te da.
Javi: Pues que ya le estoy haciendo bastantes favores.
No le contesté. Miré el reloj eran las cuatro de la mañana y Javi no había dormido nada, y creo que mañana tienen que madrugar, quizás ya era hora de irse.
Yo: Creo que ya es hora de que me vaya…
Javi: Si vuelves a correr, avísame, marica.
Me fui a casa, no tenía sueño, puede ser porque me pasé todo el día durmiendo…
Me senté en el sofá, no sabía que hacer, no me apetecía ver la tele, me fijé en un uno álbum de fotos que había en un estante, ni me acordaba del. Me puse a mirar las fotos. Todas eran fotos de cuando era pequeño. Pero no sé, me paré en una, debía de tener 6 o 7 años, salía con una chica. Después esa chica salía en más fotos, ella tendría unos 4 años, salíamos de la mano, sonriendo, jugando, en una me estaba dando un beso en la mejilla, en la casa de mis padres... Me fijé más y más. Yo esos ojos los conocía, eran esos ojos marrones que tanto conocía, que la primera vez que los vi, no sé por qué me resultaron familiares… Era ella, lo peor era que mi madre me lo había ocultado. Tenía que preguntarle el por qué, pero ahora era tarde, era demasiado tarde y la conocía bien, como para saber que me iba a colgar, tenía que ir por la mañana, sí, iría antes de ir a clase.
Me quede mirando la foto, había muchas de ella, como si hubiéramos crecido juntos.
- Flash-back -
Me iba de casa, no iba a volver más, había cogido todo lo necesario. Agua, galletas y mis tazos. Empecé a andar, no sabía a dónde iba. Llevaba andadas un par de manzanas, claro a un niño le parece mucho más. Llegué a un parque, mis tripas hicieron ruido, puede que ya fuera hora de pararse a merendar. Empecé a comerme las galletas. Pero un grupito de niños se me acercó.
Niño 1. : Mirarlo este niño anda con niñas más pequeñas que él. ¿Dónde está tu novia?
Yo: No es mi novia.
Niño 1. : Y si no es tu novia ¿por qué siempre estás con ella?
Javi: Dejarlo en paz. 
Niño 2. : ¿No sabes que él anda con niñas pequeñas?
Javi: ¿Y qué?, ¿no puede tener amigas? Porque vosotros no las tengáis... 
Los niños se fueron, supongo que le vieron tan seguro de lo que decía que le tuvieron miedo.
Javi: Hola, soy Javi.
Yo: Yo soy Manu, gracias por defenderme.
Javi: ¿Los conocías?
Yo: Sí, van a mi colegio…
Paula: Hola Manu.
Yo: Déjame.
Ella empezó a llorar, no sé por qué.
Javi: ¿No te cae bien?
Yo: Si que me cae bien, es mi mejor amiga.
Javi: ¿Y por qué le hablas así?
Yo: Porque es más pequeña y ya no quiero ser su amigo.
Javi: ¿Solo por qué es más pequeña?
Yo: Sí…
Javi: Pues vete a la caca, eres tonto, vete a arreglarlo con ella, no les des la razón a esos tontos.
No sé por qué pero le hice caso…
- Fin del flash-back.-
Quizás ya era hora de aceptar que ella no era para mí, la había perdido ya dos veces. Me fui a dormir… Por la mañana tenía que madrugar

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Capítulo 34.

Salí de mi piso de estudiantes, no sabía a dónde iba, empecé a fumar. Delante de Paula no lo había vuelto a hacer, pero ahora, ya no podía parar. Y pensar que yo era el chico bueno de los dos, esto me pasa por estar tanto tiempo con Javi. Bueno culparlo no me iba a servir de mucho, acaso que me quisiera comer un par de hostias por su parte. Me pregunté si le pegaría a Aarón, a lo mejor Paula no se lo contó, a lo mejor solo les dijo que la acompañaran. Ella tenía mucho miedo, y tenía vergüenza. Yo creo que tenía miedo a que no la creyeran. No sabía a dónde iba, era temprano, si estuviera en España todo el mundo estaría durmiendo, más que nada porque es sábado, pero aquí había un montón de gente ya en la calle.
Eran las ocho de la mañana, no me podía emborrachar en un bar, principalmente, porque era menor. Pero siempre podía robar algo. Mierda, cada vez me parecía más a Javi. Encontré un supermercado abierto, entre, fingí que miraba por ahí, cogí un par de botellas, les quite la pegatina de la alarma, las escondí y salí.
Finge que no has robado, finge que no has robado.
Las dependientas ni me miraron, será porque aquí no están acostumbradas a que roben, en E.E.U.U es todo el mundo demasiado santito, tanto que hasta era aburrido.
Quería ir a un sitio en el que no hubiera nadie, pero yo aquí no conozco nada, y me puedo perder, solo se me ocurrió volver a mi piso de estudiantes.
Oscar: Hey tío, ¿qué te paso antes?
Yo: Nada, ¿por qué lo dices?
Oscar: No tenías buena cara.
Yo: Pues estoy bien. ¿Volviste a dormir?
Oscar: No, es que me despertaste y luego, ya no tenía sueño. Estoy haciendo el desayuno, ¿quieres desayunar?
Yo: Claro, tengo un hambre. ¿Qué estas haciendo?_La verdad es que yo no vi que estuviera haciendo nada.
Oscar: Pizza, la acabo de pedir no tardara mucho en llegar. No esperabas que yo supiera cocinar, ¿no?
Me callé estaba diciendo tonterías y no tenía ganas de hablar.
Entraron Jacky y Allie en la cocina, siempre estaban juntas, supongo que serán "BBF" o algo así.
Eran realmente guapas, Allie era rubia y de piel clara, tenía el pelo largo, y se puede decir que la primera vez que la vi me deslumbro con su belleza, y Jacky tenía el pelo castaño y la piel más bien morena, de cuerpo estaba más buena tenia un culo y unas tetas que buff, se la veía más de rollos de una noche, cuando a Allie se veía que le gustaban más las relaciones serias, es más tiene novio, y lleva con él más de 2 años.
Allie: ¿Qué hay de desayunar? Tengo hambre.
Oscar: Pedí un par de pizzas, deben estar a llegar.
Estaba triste, no sé en que estaba pensando cundo cogí las botellas y las dejé encima de la mesa, los tres se quedaron flipando, todos teníamos 16 años, con la única diferencia de que ellos tenían cara de no a ver bebido en su vida, por lo menos Allie. Hubo un incomodo silencio durante un instante.
Jacky: ¿De dónde las sacaste?
Yo: Del supermercado.
Oscar: Si eres menor.
Yo: Pero no me van a decir nada si no saben que las tengo.
Allie: ¿Las has robado?
Yo: Sí.
Allie: Vale, yo no quiero saber nada de esto.
Allie se fue, creo que se enfado, pero no sé por qué, no tiene motivos.
Oscar: Bueno, supongo que lo compartirás, ¿no?
Jacky: Eso, dos botellas para ti solo, es mucho.
El repartidor de la pizza llego, eso me recordaba a Paula. El primer día que salimos habíamos cenado pizza en mi casa. Cogí la botella y le di un buen trago, si ellos querían beber que se conformaran con una botella para los dos.
Oscar se me quedo mirando.
Oscar: ¿Seguro que no te pasa nada?
Yo: Que no, joder.
Cogí unos trozos de pizza y la botella, me encerré en la habitación. Quería estar solo, su llamada había acentuado mi amor hacía ella. Le di otro trago a la botella.
Cuando salí de la habitación, no había nadie. La botella que les deje estaba bastante llena, también la empecé a beber. Ya estaba muy borracho, no tenía mucho aguante.

Fuimos a casa de Javi.
Javi: Por la tarde hay que ir a la policía, para denunciar y mañana por la mañana hay que ir al psicólogo, no sabes la gracia que me hace.
Yo: No entiendo por que tengo que ir al psicólogo, no estoy loca.
Javi: No te quejes, que yo te tengo que acompañar.
Yo: Nadie te manda.
Empecé a llorar.
Javi: Voy a pedir algo de comer, ¿quieres algo en especial?
Yo: No tengo hambre.
Javi: El médico me dijo que tenías que comer, por las pastillas y esas cosas, pero si quieres ponerte peor, problema tuyo.
Yo: ¿Por qué corristeis la noche que Manu tuvo el accidente?
Javi: Ya te dije que se lo preguntaras a él.
Yo: ¡Tú también lo sabes! Y yo te conté lo del zoo, aun habiéndome prometido no contárselo a nadie.  
Javi: Yo no te obligué.
Empecé a llorar, no sé por qué pero cuando me decían que no a algo, me sentía sola como si no confiaran en mí.
Entró Alba.
Alba: ¿Javi está la comida?
Javi: Joder, aun encima con exigencias.
Alba: ¿Qué te pasa?
La abrazó.
Javi: Pensé que no ibas a venir a comer…
Alba: Es que no tenía pensado venir, pero es que dejarla sola contigo era mucho peligro.
Javi: Pero si no le hice nada.
Yo: ¿Sabéis que estoy delante verdad?
Alba: Sí, pero no estamos haciendo nada malo. ¿Javi te dijo algo el médico?
Javi: Sí.
Alba: ¿Lo qué?
Javi: No me acuerdo.
Alba: Javi solo tenías que hacer eso, solo tenías que atender al médico cinco minutos.
Javi: Joder, me pasé casi dos días enteros en el hospital, sin dormir. ¿Te crees que estaba para atender a un médico?
Paula: Lo apuntó todo en un papel…
Javi: Y además si querías que se hiciera bien, haberte quedado tú. Que yo llevo dos días con la misma ropa.
Alba: Ni que fuera la primera vez, te recuerdo que te pasaste 4 días sin pisar tú casa.
Yo: Me voy a duchar mientras.
Me ponía mala verlos discutir, además me sentía sucia, como si Aarón aun estuviera dentro de mí. 

No sé por qué se pone así, todo esto lo había hecho principalmente por ella, y que se pusiera así me cabreaba, era fin de semana y me lo podía haber pasado por ahí, pero en vez de eso me lo tuve que pasar en el puto hospital. Además de que los hospitales no me traen buenos recuerdos y ella lo sabe.

-Flash back-
Estaba con mi madre y Jorge, mi padre aun no había llegado, ya eran casi las 2.30 de la madrugada yo aun tenía 13 años, y mi hermano 10, aunque hoy era su cumpleaños, iba a cumplir 11 años, aun era un enano.
De repente se abrió la puerta, era mi padre.
Víctor: ¿Qué cojones hacéis aquí?
Jorge: Es que era mi cumpleaños, papá, y tu nos dijiste que nos ibas a llevar a cenar fuera.
Víctor: Yo no me acuerdo de haber dicho eso.
Normal, estaba borracho, como siempre, la verdad es que recuerdo pocas, por no decir ninguna, veces que no estuviera borracho.
Jorge: Sí, nos lo dijiste hace una semana.
Víctor: Calla niño.
Javi: No le hables así, y menos el día de su cumpleaños.
Me dio una bofetada, bastante fuerte, me dolió, empecé a llorar. Jorge se lanzo encima de él, supongo que, para defenderme, pero no fue una buena idea.
Víctor: ¿Qué coño estás haciendo?
Le pegó, y le pegó, hasta que no vio que no podía ni moverse, pero no paraba.
La ambulancia tardo menos de 15 minutos en llegar, cuando llegó. mi “padre” ya no estaba, en la ambulancia solo podíamos ir uno de los dos, así que fui yo y mi madre vino en coche, ya que, yo no sabía conducir y no me iba a quedar solo en casa, sobre todo después de lo que había pasado.
Dr.: Está bien, se recuperara, tendrá que quedarse un par de días en el hospital, en observación. Ahora está durmiendo, pero si quieren pasar, adelante.

Desde ese día mi hermano no ha vuelto a celebrar su cumpleaños, no le decía a nadie cuando era, y cuando los que ya lo saben le felicitan, él se cabrea.

Los dos días siguientes mi madre se tuvo que quedar durmiendo en el hospital con Jorge, yo dormí en casa de mis abuelos. Me acuerdo perfectamente día siguiente a aquella interminable noche, 14 de octubre, me fui al parque más cercano, estaba llorando, no podía parar de pensar que lo que le había pasado a Jorge era culpa mía. Se acercaron un par de chicos, tendrían mi edad.
Chico: ¿Por qué lloras nenaza?
Yo: ¿Quieres dejarme en paz? No estoy para bromas.
Chico: ¿Bromas? ¿Qué  bromas?
Me estaba yendo cuando se me acercaron por detrás.
Yo: ¿Qué coño queréis?
Chico: Tranquilito ehh, tú a mí no me hablas así.
Me pegó un puñetazo, se lo devolví, se podría decir que le metí una paliza.
Yo: ¿Y tú que miras?
No me contesto, tampoco le di tiempo, me di la vuelta y empecé a andar. Era la primera vez que pegaba a alguien, y me gustó, me sentí poderoso. Vi como un grupo de gente se acercaba a mí.
Yo: ¿Qué queréis?
Lucas: Hey, tranquilo tío, hemos visto como le pegabas a ese, nunca te he visto por aquí. ¿De dónde eres?
Yo: No soy de aquí, pero estoy pasando un par de días con mis abuelos.
Lucas: ¿Y fumas?
No sabía que decir así que le dije que sí.
Yo: Claro.
Lucas: ¿Quieres venir a fumar unos?
Yo: Sí.
Ese día empecé a fumar.

-Fin del Flash back-

Por si os preguntáis que paso con mi padre, bueno el fue a la cárcel, y por ahora sigue allí, le condenaron a 7 años, y le quedan 2 todavía.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Capítulo 33.

Estaba sentado en un bar de cualquier sitio del planeta. Me dolía todo, ahora solo tenía que esperar la denuncia. No me arrepentía de lo que hice, pero no voy a mentir, estoy preocupado por lo que pueda pasarle a Paula. En otro estado me abría ido detrás de ella, pero no creo que ella estuviera por luchar conmigo. 
Ya eran las 8.30, no sería tarde si no fuera por que llevo toda la noche de bares, y tengo que ir a la uni, iba a llegar tarde, supuestamente entro a las ocho y veinte, así que ya llego tarde, y aun encima no sé dónde coño estoy, y el sentido de orientación de un borracho no es, exactamente, brillante.
Cogí mi moto y empecé a conducir, no sé a dónde, pero malo será que no llegue a la universidad tarde o temprano.
Eran las diez, acabo de llegar al colegio, estaba cerrado, no había absolutamente nadie, en el jardín estaba el jardinero.
Yo: ¿Dónde está todo el mundo?
Jardinero: En su casa, supongo.
Yo: Pero hoy hay clases, ¿no?
Jardinero: Hoy es domingo. Y aun suponiendo que hubiera clase, ¿no llegas un poco tarde, y borracho?
Yo: Eso no le importa.
Me fui, la verdad, es que no estoy seguro de como me siento ahora mismo, esto es nuevo para mí, me siento impotente sabiendo que no puedo hacer nada, y lo peor es que cada vez amo más a Paula, y ella me odia.
Me fui a casa, me tiré en la cama, eso no me hizo sentir mejor. Desde allí se veía el armario y los cajones, que ahora estaban tan vacíos, su ropa ya no estaba, no quedaba nada de ella allí. Solo recuerdos. Empecé a llorar de agonía pensando en todo lo que tenía y perdí. Tuve nauseas, mierda de borrachera, más nauseas. Me fui al baño y vomite. Me quede ahí tirado no sé cómo lo hice pero me quede dormido…
Me desperté. ¿Pero qué cojones? Pensé. Ya eran las siete de la tarde, tenía un nudo en el estomago, no podía comer nada ahora mismo. Se me ocurrió una manera de olvidar todo, todo esto que me mata, poco a poco, por dentro. Me levanté, no llamé a Javi. Esta vez lo iba a hacer bien.
Llegué allí.
Sergio: ¿Hoy vienes solo?
Yo: No vengo a pegar a nadie.
Sergio: Sabes que lo que paso ayer no se va a quedar así, ¿no?
Yo: ¿Cuántos contra mí? Ya sé que no vas a ser tú solo, sois demasiado cobardes.
Sergio: Pues no sabes nada, te voy a pegar yo solo.
Yo: ¿Tú?
Sergio era bastante no es que fuera pequeño o débil, pero se notaba que no había pegado a nadie en su vida, era de las típicas personas que se esconden detrás de los demás.
Yo: Tú lo único que me vas a pegar es la risa.
Sergio: ¿Qué insinúas? 
Yo: No me das miedo.
Me dio un puñetazo, fue fuerte, pero hasta Javi cuando me pegaba de coña me daba más fuerte, no me dolió, pero estaba un poco harto de todo y no me apetecía ponerme a reírme de él en ese momento, prefería meterle y que se callara la boca. Le devolví el puñetazo, empezó a sangrar por la boca, me dio la impresión de que iba a llorar, hasta me dio pena. No hizo nada, se quedo quieto en donde estaba, yo me fui sin decirle nada.
No podía seguir pegando a todo el que se me cruzara por delante. Fui a apostar, iba a ganar. Tenía que ganar.
Pablo: ¿Corres marica?
Yo: Sí.
Pablo: Que raro, pensé que tenías miedo.
Yo: Yo no le tengo miedo a nada.
Pablo: ¿Qué chica te va a acompañar? Sabrás que hoy se tiene que correr con alguna chica.
Yo: Ya me las arreglaré.
Me aparte de su lado, aun quedaba media hora para que empezara la carrera. Vi que estaba Viviana, mierda, que no me vea.
Vivi: ¡Hola Manu!
Yo: Hola._No lo dije con mucho entusiasmo.
Vivi: Oí que estuviste en coma.
Yo: Que raro, parece que ya lo sabe todo el mundo.
Vivi: Le pegaste a Aarón, ¿puedo preguntar por qué?
Yo: Pregunta, pero yo no te voy a contestar…
Vivi: Hay rumores, pero la verdad Aarón no parece de esos, y menos con alguien como ella, no se que le podéis ver.
Yo: Mira cállate, no te quiero pegar. _La verdad es que no le pegaría, es una chica, y por muy mal que me caiga, no puedo hacerlo.
Vivi: _Cambió de tema_. Oí que hoy la policía fue a casa de Aarón y lo arrestó.
Habían arrestado a ese hijo de puta, sonreí.
Yo: Que bien.
Vivi: ¿Con quién vas a correr?
Yo: Con nadie.
Vivi: Puedo ir contigo.
Yo: ¿No has oído que la última vez me caí de la moto? Si no tienes miedo puedes venir conmigo.
Vivi: No tengo miedo, sé que lo harás bien. 
Odio que Viviana me hable así, la verdad es que siempre me dio asco, me parece una puta, como mucho para follármela un día que este borracho y ya. Pero tendré que llevarla, no creo que encuentre a nadie más, dispuesta a correr conmigo, en menos de media hora.
Empezó la carrera, la corrí sin problema, era una pista de las fáciles, quede de primero.
Gane 1000 €, Viviana me dijo que a ella le pertenecía la mitad por correr conmigo, se los quería dar, pero en vez de eso quiso venir conmigo, la intenté echar, pero no conseguí nada, tampoco insistí mucho, no estaba de humor, sobre todo después de la cara de desprecio de todo el mundo al ver que había ganado yo, y oír como decían que no era posible, que había corredores mucho mejores o que era pura suerte. 
Fui a comprar alcohol, como solíamos hacer Javi y yo, siempre, después de ganar una carrera, además me apetecía emborracharme. Pero esta vez no podía ir a la playa. Así que fuimos a un parque.

Capítulo 32.

Alba: Tengo que ir a casa, que mi madre me estuvo llamando una hora, volveré a las tres. Ella está dormida.
Yo: ¿Cómo está?
Alba: Mal.
Yo: Vete con cuidado, si algún cabrón alguna vez se acerca a ti…
Alba: No me va a pasar nada, te tienen demasiado miedo. _Me besó._ Se bueno. Te amo.
Yo: Vale. _Sonreí y le di una palmada en el culo. 
Me senté al lado de la cama. Ella hablaba en sueños, ya me lo había dicho Manu. Es que él se emocionaba todo cada vez que lo nombraba. Yo también intente dormir, fue inútil, la silla era demasiado incomoda. Pagué para ver la tele, pero no echaban nada bueno. Intenté volver a dormir, ¿cómo cojones hacía yo en clase para dormir?
Paula: ¿Qué te pasa? _Ella hablaba muy bajito.
Yo: ¿Te desperté?
Paula: No importa.
Yo: ¿Te sigue doliendo la cabeza?
Paula: No es un dolor insoportable, no pasa nada.
Yo: ¿Por qué no llamas a la enfermera? Igual hace algo.
Paula: Para que me droguen otra vez, no gracias. _No dije nada_. ¿Y Alba?
Yo: La llamó su madre, va a llegar dentro de unas horas.
Paula: Los hospitales son tan aburridos.
Yo: Cuéntame lo que paso en el zoo, aquella tarde, nunca me lo contasteis. _La verdad es que yo también me aburría, y igual así ella no pensaba en lo que pasó_ Solo sé que llegaste mojada a mi casa.
Paula: Aah, pues cuando os fuisteis, yo estaba enfadada con Manu y me fui, pero él me siguió. Empezamos a ver los animales. Luego me cabreó, la verdad es que fue una tontería, ahora no le veo la importancia, le rayé la moto y él me tiró al agua de los pingüinos. Y luego conocí a tu hermano y bueno…
Iba a contestarle, pero el médico entro en la habitación.
Dr.: ¿Qué tal estás?
Paula: Pues mal, pero es lo normal, supongo.
Dr.: Bueno, pues vas a tener que ir al psicólogo, _ahora, me miró a mi._ ya que no hemos podido contactar con sus padres y usted es mayor de edad, tengo entendido, la va a tener que llevar usted. Y si el psicólogo lo ve conveniente, igual es mejor que no vaya a la escuela en un tiempo, después de lo que le pasó, no nos gustaría que caiga en una depresión.
Le miró la cabeza y las heridas que tenía.
Dr.: Veo que todo está bien, te vamos a dar el alta, tienes que venir dentro de una semana para que veamos los puntos.
Ella asintió.
Dr.: Pues hasta dentro de una semana._ Me volvió a mirar._ Me puede acompañar, tiene que ir a por los papeles del alta.
Lo acompañé, no me hacía ninguna gracia, estar allí ya me tenía ralladísimo, pero es la que me queda y además que me traten de usted, me estaba poniendo nervioso.
Salimos de allí y fuimos directos al coche.