Estaba sentado en un bar de cualquier sitio del planeta. Me dolía todo, ahora solo tenía que esperar la denuncia. No me arrepentía de lo que hice, pero no voy a mentir, estoy preocupado por lo que pueda pasarle a Paula. En otro estado me abría ido detrás de ella, pero no creo que ella estuviera por luchar conmigo.
Ya eran las 8.30, no sería tarde si no fuera por que llevo toda la noche de bares, y tengo que ir a la uni, iba a llegar tarde, supuestamente entro a las ocho y veinte, así que ya llego tarde, y aun encima no sé dónde coño estoy, y el sentido de orientación de un borracho no es, exactamente, brillante.
Cogí mi moto y empecé a conducir, no sé a dónde, pero malo será que no llegue a la universidad tarde o temprano.
Eran las diez, acabo de llegar al colegio, estaba cerrado, no había absolutamente nadie, en el jardín estaba el jardinero.
Yo: ¿Dónde está todo el mundo?
Jardinero: En su casa, supongo.
Yo: Pero hoy hay clases, ¿no?
Jardinero: Hoy es domingo. Y aun suponiendo que hubiera clase, ¿no llegas un poco tarde, y borracho?
Yo: Eso no le importa.
Me fui, la verdad, es que no estoy seguro de como me siento ahora mismo, esto es nuevo para mí, me siento impotente sabiendo que no puedo hacer nada, y lo peor es que cada vez amo más a Paula, y ella me odia.
Me fui a casa, me tiré en la cama, eso no me hizo sentir mejor. Desde allí se veía el armario y los cajones, que ahora estaban tan vacíos, su ropa ya no estaba, no quedaba nada de ella allí. Solo recuerdos. Empecé a llorar de agonía pensando en todo lo que tenía y perdí. Tuve nauseas, mierda de borrachera, más nauseas. Me fui al baño y vomite. Me quede ahí tirado no sé cómo lo hice pero me quede dormido…
Me desperté. ¿Pero qué cojones? Pensé. Ya eran las siete de la tarde, tenía un nudo en el estomago, no podía comer nada ahora mismo. Se me ocurrió una manera de olvidar todo, todo esto que me mata, poco a poco, por dentro. Me levanté, no llamé a Javi. Esta vez lo iba a hacer bien.
Llegué allí.
Sergio: ¿Hoy vienes solo?
Yo: No vengo a pegar a nadie.
Sergio: Sabes que lo que paso ayer no se va a quedar así, ¿no?
Yo: ¿Cuántos contra mí? Ya sé que no vas a ser tú solo, sois demasiado cobardes.
Sergio: Pues no sabes nada, te voy a pegar yo solo.
Yo: ¿Tú?
Sergio era bastante no es que fuera pequeño o débil, pero se notaba que no había pegado a nadie en su vida, era de las típicas personas que se esconden detrás de los demás.
Yo: Tú lo único que me vas a pegar es la risa.
Sergio: ¿Qué insinúas?
Yo: No me das miedo.
Me dio un puñetazo, fue fuerte, pero hasta Javi cuando me pegaba de coña me daba más fuerte, no me dolió, pero estaba un poco harto de todo y no me apetecía ponerme a reírme de él en ese momento, prefería meterle y que se callara la boca. Le devolví el puñetazo, empezó a sangrar por la boca, me dio la impresión de que iba a llorar, hasta me dio pena. No hizo nada, se quedo quieto en donde estaba, yo me fui sin decirle nada.
No podía seguir pegando a todo el que se me cruzara por delante. Fui a apostar, iba a ganar. Tenía que ganar.
Pablo: ¿Corres marica?
Yo: Sí.
Pablo: Que raro, pensé que tenías miedo.
Yo: Yo no le tengo miedo a nada.
Pablo: ¿Qué chica te va a acompañar? Sabrás que hoy se tiene que correr con alguna chica.
Yo: Ya me las arreglaré.
Me aparte de su lado, aun quedaba media hora para que empezara la carrera. Vi que estaba Viviana, mierda, que no me vea.
Vivi: ¡Hola Manu!
Yo: Hola._No lo dije con mucho entusiasmo.
Vivi: Oí que estuviste en coma.
Yo: Que raro, parece que ya lo sabe todo el mundo.
Vivi: Le pegaste a Aarón, ¿puedo preguntar por qué?
Yo: Pregunta, pero yo no te voy a contestar…
Vivi: Hay rumores, pero la verdad Aarón no parece de esos, y menos con alguien como ella, no se que le podéis ver.
Yo: Mira cállate, no te quiero pegar. _La verdad es que no le pegaría, es una chica, y por muy mal que me caiga, no puedo hacerlo.
Vivi: _Cambió de tema_. Oí que hoy la policía fue a casa de Aarón y lo arrestó.
Habían arrestado a ese hijo de puta, sonreí.
Yo: Que bien.
Vivi: ¿Con quién vas a correr?
Yo: Con nadie.
Vivi: Puedo ir contigo.
Yo: ¿No has oído que la última vez me caí de la moto? Si no tienes miedo puedes venir conmigo.
Vivi: No tengo miedo, sé que lo harás bien.
Odio que Viviana me hable así, la verdad es que siempre me dio asco, me parece una puta, como mucho para follármela un día que este borracho y ya. Pero tendré que llevarla, no creo que encuentre a nadie más, dispuesta a correr conmigo, en menos de media hora.
Empezó la carrera, la corrí sin problema, era una pista de las fáciles, quede de primero.
Gane 1000 €, Viviana me dijo que a ella le pertenecía la mitad por correr conmigo, se los quería dar, pero en vez de eso quiso venir conmigo, la intenté echar, pero no conseguí nada, tampoco insistí mucho, no estaba de humor, sobre todo después de la cara de desprecio de todo el mundo al ver que había ganado yo, y oír como decían que no era posible, que había corredores mucho mejores o que era pura suerte.
Fui a comprar alcohol, como solíamos hacer Javi y yo, siempre, después de ganar una carrera, además me apetecía emborracharme. Pero esta vez no podía ir a la playa. Así que fuimos a un parque.
No hay comentarios:
Publicar un comentario