¿¡Qué cojones había hecho!? Tenía a mi amor delante y me beso con mi ex., ahora, aunque quiera recuperarla, no va a creerse que yo la quiero. Pero ella estaba con Jorge, bueno puede que lo besara por el mismo motivo que yo, por despecho. No, no creo, lo peor de todo es que mi madre tenía razón, yo odio darle la razón.
Mai: Estás muy callado, ¿te pasa algo?
Yo: No.
Mai: Menudas pintas llevaba tu amiga.
Yo: Ella es muy guapa y todo le sienta bien.
Mai: ¿Por qué me besaste?
Por despecho, pensé.
Yo: Quiero estar solo.
Mai: Vale, iré por la noche a tu casa.
Me dí la vuelta, me sentía tan solo en medio de tanta gente, me faltaba algo. Me faltaba ella.
Me fui a un supermercado, robé un par de botellas. Sé que el alcohol no me iba a ayudar a aclarar ideas, pero hace mucho que no bebo y me apetece.
Empecé a beber, los ingleses me miraban, me daba igual. Mañana yo ya iba a estar en España. Nada me lo va a impedir. El alcohol bajaba por mi garganta, me daban igual las consecuencias. Mierda, había quedado con Mai, empecé a caminar hacía mi casa, en ningún momento me separe de la botella, iba dando tragos. Iba haciendo eses, se me vino a la cabeza la letra de una canción de la que no lograba acordarme el nombre solo la frase ‘mis eses te llevaran a un escondite para que me beses’. Le había cantado eso tantas veces a Paula, a ella no le gustaba que yo bebiera…
Llegué a casa, Mai ya había llegado, la mire y subí a mi habitación. Lo último que quería, era que mis padres me echaran la reprimenda por llegar borracho, cuando el médico había dicho ‘nada de alcohol.’ Eran unos exagerados, por un trago, no me iba a pasar nada.
Mai subió, estaba tirado en la cama.
Mai: ¿Qué estuviste haciendo?
Yo: No quiero hablar de eso._ Intenté no poner voces raras, pero no lo logré.
Mai: ¿Has bebido?
Yo: ¡NO! ¿Qué dices? El médico no me deja.
Mai: Solo preguntaba, tranquilo. Por cierto, antes no me has contestado a mi pregunta.
Yo: Te besé por despecho, amo a la chica que tú dijiste que vestía mal, cuando ella viste como le da la gana, no es una copia como tú. _Estaba borracho, los borrachos siempre dicen la verdad.
Mai: Eres un cerdo, en todo este puto tiempo no has cambiado nada, ¡NADA! Siempre fuiste un cerdo y un cabrón.
Yo: Si has acabado de insultarme ¡lárgate de mi casa! ¡AHORA!
Yo: ¿A dónde vamos?
Jorge: Hay que ir a París, no quiero que mi hermano me mate por desaparecer. Mi madre va a pedir fotos.
Yo: ¿Aun van a estar allí?
Jorge: Si no salimos rápido de aquí, no.
Yo: Vale.
Quería salir de aquí, y olvidarlo de una puta vez. Si no lo volvía a ver, a lo mejor podía olvidarlo de una puta vez, y si es por mí no lo quiero ver ni en fotos.
Salimos él empezó a fumar.
Yo: ¿Desde cuándo fumas?
Jorge: Desde el otro día.
Yo: No puedo salir con alguien que fuma, no puedo salir con alguien que a cada calada se muere.
Jorge: Lo dejaré, te prometo que es el último.
Yo: Dame el paquete.
Jorge: No quedan.
Le quite el cigarrillo de la boca lo tire al suelo y lo pise.
Yo: Así hay que empezar a dejar de fumar, antes de que te hagas adicto.
Jorge: Te dije que era el último, y solo me dejaste fumar la mitad.
Yo: Mira ahí viene el taxi.
Subimos al taxi, y luego al avión. Dormí casi todo el vuelo. Cuando llegamos a Paris, había señoras que susurraban ‘Míralo que mono, se la trae a Paris y aun son tan pequeños.’
Jorge: Hay que ir al circuito, en el que corre mi hermano.
Yo: Vale.
Fuimos hasta allí.
Javi: ¿Dónde cojones os habíais metido? _Le metió una hostia a Jorge, fue bastante fuerte, pero Jorge no dijo nada…
Yo: En Londres.
Javi: ¿Y te parece normal? yo estaba a vuestro cargo.
Yo: Lo sé, quien te dio ese poder es un completo inútil.
Jorge: Paula, no lo cabrees más.
Javi se fue, iba a empezar la carrera pero me daba que la discusión no iba a acabar ahí, en el fondo me merecía todas las broncas habidas y por haber.
Alba: ¿Fuisteis a Londres?
Yo: Sí, y vi a Manu.
Alba: ¿Hablasteis?
Yo: Sí, pero... Tiene novia. _Lo dije rápido y en bajo, no quería asumir eso.
Alba: Joder... Vas hasta Londres por él para eso... Lo siento.
Yo: No sientas nada, yo ahora estoy con Jorge.
Alba: Lo sabía, era inevitable...
Jorge: ¿De qué hablabais?
Yo: De nuestra ‘fuga’.
Jorge: Nos va a caer una bronca cuando esto acabe. Lo sabes ¿no?
Yo: Sí, pero no me preocupa. ¿Qué va a hacer? ¿Castigarnos?
Jorge: Puede que a ti no, pero si se lo cuenta a mi madre…
Yo: Bueno, siempre puedes echarme las culpas, en el fondo las tengo.
Jorge: Nadie me obligó a ir.
Yo: Miente, dí que yo te obligue.
Jorge: No lo haría, te quiero demasiado.
La carrera acabó.
Javi: ¿Ahora me queréis explicar a que cojones os fuisteis a Londres?
Yo: A ver a Manu.
Javi: ¿Lo viste? _ Bingo, sabía que ese era su punto débil.
Yo: Sí, y ya hacía un mes que salio del coma.
Javi: Vale, lo entiendo, yo también le echo de menos, ¿y que tal? ¿Está bien?
Yo: Ahora no quiero hablar de eso, déjame.
Javi: Tranquilita eeh.
Agarre a Jorge de la mano, nos íbamos a ir de allí.
Alba: ¿A dónde vais?
Yo: A dar una vuelta.
Alba: A las 9 en el hotel, nos tenemos que ir.
Yo: Vale mamá._Lo dije con sarcasmo…
Ya estábamos lo suficientemente lejos para que no nos escuchara nadie.
Jorge: ¿A dónde vamos?
Yo: Al lugar más romántico de la ciudad. Siempre quise que me besaran allí.
Jorge: Pues apura, ahora quiero llegar allí todavía más rápido.
Llegamos allí, era E-NOR-ME. Lo besé, estábamos debajo de la Torre Eiffel. Subimos hasta arriba, a mi me daba vértigo, pero Jorge había insistido mucho.
Jorge: Te tengo que decir algo.
Yo: ¿Qué pasa? _ Lo miré con cara de preocupación.
Jorge: En una semana me voy del país, me voy a estudiar fuera.
Yo: Genial, eso está genial._ Empecé a llorar, ya había perdido a Manu y ahora también a Jorge.
Jorge: ¿Qué vamos a hacer?
Yo: Nos vamos a dar un tiempo ¿es lo qué me quieres decir?
Jorge: Yo nunca querría que nos diéramos un tiempo, pero creo que es lo mejor.
Yo: Pues entonces vamos a aprovechar esta semana al máximo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario