viernes, 30 de diciembre de 2011

Capítulo 35.

Estábamos en la policía.
Policía: Se que esto no te va a gustar, pero nos tienes que contar cómo fue.
Yo: Yo estaba dis... hablando con Manu, y no se cómo apareció Aarón. Yo estaba devolviéndole su moto a Manu y me fui con Aarón.
Empecé a llorar.
Policía: ¿Puedes continuar?
Quería continuar pero las palabras no me salían, era recordar lo que pasó y me sentía mal.
Yo: Me pasé el resto del día con él, fue como cualquier otro. Él me dijo de llevarme a casa y yo le dije que sí. Pero no me llevo a casa, nos metimos por un callejón, él decía que era un atajo, y… me besó pero me di un golpe en la cabeza…
Policía: ¿Sabes si había alguien más?
Yo: No, no recuerdo lo que pasó después…
Policía: Está bien, si te acuerdas de algo más no dudes en llamarnos.
Fuera estaban Javi y Alba, me abrace a Alba y me puse a llorar.
Alba: Ya pasó. No pasa nada.
Javi: No me gusta este sitio, ¿nos vamos?
Alba: Claro a saber de cuantas noches te pasaste aquí.
Javi salió, me estaban empezando a doler las heridas, no sabía cuántas tenía no me había mirado en el espejo desde esa noche…
Nos montamos en el coche, no me hacía gracia que conducirá Javi, él no tenía carnet de conducir y, no es que lo hiciera demasiado bien… Yo iba detrás, ya no me importó ir detrás en otra situación, habría discutido. Pero tenía demasiado miedo a perderlos por una tontería.

Yo: Me voy.
Viviana: Voy contigo a tu casa.
Yo: Mañana tengo que madrugar, no me apetece hacer nada._ Era muy pesada.
Viviana: Bueno, pues ya nos veremos.
Yo: Sí.
Me dio dos besos. Yo no estaba borracho, no me quería emborrachar, no me fiaba de ella.
Me fui a casa de Javi, me abrió.
Yo: Hola.
Javi: Ella está dormida, no la despiertes.
Yo: Solo la voy  a ir a ver.
Me senté a su lado de la cama, se removía mucho entre las sábanas.
Paula: Déjame, Manu te va a matar, cuando se entere te va a pegar…
Estaba soñando con aquella noche, ella lo había amenazado conmigo. Había pensado en mí, quise despertarla, se le veía tan indefensa, como si lo estuviera pasando mal. Yo sabía lo que era eso, había soñado muchas veces que la perdía, que la perdía una y otra vez.
Me fui a junto de Javi. Le di el sobre con el dinero que había ganado.
Yo: Quiero que le cumplas todos sus caprichos, no le niegues nada. Dale todo lo que te pida.
Javi: Este sobre _Se quedo pensando_. ¿Fuiste sin mí?
Yo: Como dijo Aarón tú ahora eres un PROFESIONAL Y LEGAL CORREDOR. Tú allí no pintabas nada y yo no quería dañar tu imagen.
Javi: Claro como yo estoy cuidando de TU amada, ya no cuentas conmigo para ir por ahí.
Iba a gritarle, pero Paula apareció por la puerta.
Paula: ¿Qué haces tú aquí?
Manu: Vine a visitar a mi mejor amigo.
Javi: ¡Vuelve a la cama!  
Paula: No tengo sueño, además si me voy, tengo pesadillas.
Javi: Tómate la pastilla que antes no te dio la gana de tomar.
Ella empezó a llorar, quería abrazarla.
Yo: Puedes venir a mi casa, si quieres.
Javi: Eso vete, seguro que él no tiene problema en que te vayas a su casa, y creo que tiene más ganas de cuidarte que yo.
Paula: Dame la pastilla.
Javi se la dio, y ella se fue medio dormida…
Empecé a llorar, eso me podía, me parecía todo tan raro.
Javi: Venga, tú ¿desde cuándo lloras? Manuel, el indestructible, ¿llorando?
Yo: Se me metió algo en el ojo.
Javi: Si venga, no soy tan gilipollas. Si que te enganchaste bien de esa niña, vamos ella no te quiere, no seas maricón.
Le estampe contra la pared, pero el me dio una bofetada y me sentó en una silla.
Javi: No juegues con fuego, que te quemas.
Me dolía el hombro, aun no estaba bien de las peleas de ayer.
Javi: Ya que quieres que cumpla todos sus caprichos, sabrás que quiere que le diga por qué corrimos aquella noche.
Yo: No se lo digas, se sentiría culpable.
Javi: Ya se sentía culpable, aunque no te lo parezca, yo fui el que más estuve con ella, cuando, bueno cuando te fuiste.
Yo: ¿Culpable?
Javi: Ella sabe que te caíste justo cuando vuestras miradas se cruzaron. No es tonta.
Yo: Cuídala, si le pasara algo… Me muero.
Javi: Ya le pasó algo. 
Yo: Lo sé.
Me devolvió el sobre.
Javi: Por cierto, yo no tengo por que cumplir todos sus caprichos, yo no estoy enamorado de ella, pero tú sí, así que, si alguien le va a cumplir todos sus caprichos vas a ser tú.  
Yo: No sé que más te da.
Javi: Pues que ya le estoy haciendo bastantes favores.
No le contesté. Miré el reloj eran las cuatro de la mañana y Javi no había dormido nada, y creo que mañana tienen que madrugar, quizás ya era hora de irse.
Yo: Creo que ya es hora de que me vaya…
Javi: Si vuelves a correr, avísame, marica.
Me fui a casa, no tenía sueño, puede ser porque me pasé todo el día durmiendo…
Me senté en el sofá, no sabía que hacer, no me apetecía ver la tele, me fijé en un uno álbum de fotos que había en un estante, ni me acordaba del. Me puse a mirar las fotos. Todas eran fotos de cuando era pequeño. Pero no sé, me paré en una, debía de tener 6 o 7 años, salía con una chica. Después esa chica salía en más fotos, ella tendría unos 4 años, salíamos de la mano, sonriendo, jugando, en una me estaba dando un beso en la mejilla, en la casa de mis padres... Me fijé más y más. Yo esos ojos los conocía, eran esos ojos marrones que tanto conocía, que la primera vez que los vi, no sé por qué me resultaron familiares… Era ella, lo peor era que mi madre me lo había ocultado. Tenía que preguntarle el por qué, pero ahora era tarde, era demasiado tarde y la conocía bien, como para saber que me iba a colgar, tenía que ir por la mañana, sí, iría antes de ir a clase.
Me quede mirando la foto, había muchas de ella, como si hubiéramos crecido juntos.
- Flash-back -
Me iba de casa, no iba a volver más, había cogido todo lo necesario. Agua, galletas y mis tazos. Empecé a andar, no sabía a dónde iba. Llevaba andadas un par de manzanas, claro a un niño le parece mucho más. Llegué a un parque, mis tripas hicieron ruido, puede que ya fuera hora de pararse a merendar. Empecé a comerme las galletas. Pero un grupito de niños se me acercó.
Niño 1. : Mirarlo este niño anda con niñas más pequeñas que él. ¿Dónde está tu novia?
Yo: No es mi novia.
Niño 1. : Y si no es tu novia ¿por qué siempre estás con ella?
Javi: Dejarlo en paz. 
Niño 2. : ¿No sabes que él anda con niñas pequeñas?
Javi: ¿Y qué?, ¿no puede tener amigas? Porque vosotros no las tengáis... 
Los niños se fueron, supongo que le vieron tan seguro de lo que decía que le tuvieron miedo.
Javi: Hola, soy Javi.
Yo: Yo soy Manu, gracias por defenderme.
Javi: ¿Los conocías?
Yo: Sí, van a mi colegio…
Paula: Hola Manu.
Yo: Déjame.
Ella empezó a llorar, no sé por qué.
Javi: ¿No te cae bien?
Yo: Si que me cae bien, es mi mejor amiga.
Javi: ¿Y por qué le hablas así?
Yo: Porque es más pequeña y ya no quiero ser su amigo.
Javi: ¿Solo por qué es más pequeña?
Yo: Sí…
Javi: Pues vete a la caca, eres tonto, vete a arreglarlo con ella, no les des la razón a esos tontos.
No sé por qué pero le hice caso…
- Fin del flash-back.-
Quizás ya era hora de aceptar que ella no era para mí, la había perdido ya dos veces. Me fui a dormir… Por la mañana tenía que madrugar

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Capítulo 34.

Salí de mi piso de estudiantes, no sabía a dónde iba, empecé a fumar. Delante de Paula no lo había vuelto a hacer, pero ahora, ya no podía parar. Y pensar que yo era el chico bueno de los dos, esto me pasa por estar tanto tiempo con Javi. Bueno culparlo no me iba a servir de mucho, acaso que me quisiera comer un par de hostias por su parte. Me pregunté si le pegaría a Aarón, a lo mejor Paula no se lo contó, a lo mejor solo les dijo que la acompañaran. Ella tenía mucho miedo, y tenía vergüenza. Yo creo que tenía miedo a que no la creyeran. No sabía a dónde iba, era temprano, si estuviera en España todo el mundo estaría durmiendo, más que nada porque es sábado, pero aquí había un montón de gente ya en la calle.
Eran las ocho de la mañana, no me podía emborrachar en un bar, principalmente, porque era menor. Pero siempre podía robar algo. Mierda, cada vez me parecía más a Javi. Encontré un supermercado abierto, entre, fingí que miraba por ahí, cogí un par de botellas, les quite la pegatina de la alarma, las escondí y salí.
Finge que no has robado, finge que no has robado.
Las dependientas ni me miraron, será porque aquí no están acostumbradas a que roben, en E.E.U.U es todo el mundo demasiado santito, tanto que hasta era aburrido.
Quería ir a un sitio en el que no hubiera nadie, pero yo aquí no conozco nada, y me puedo perder, solo se me ocurrió volver a mi piso de estudiantes.
Oscar: Hey tío, ¿qué te paso antes?
Yo: Nada, ¿por qué lo dices?
Oscar: No tenías buena cara.
Yo: Pues estoy bien. ¿Volviste a dormir?
Oscar: No, es que me despertaste y luego, ya no tenía sueño. Estoy haciendo el desayuno, ¿quieres desayunar?
Yo: Claro, tengo un hambre. ¿Qué estas haciendo?_La verdad es que yo no vi que estuviera haciendo nada.
Oscar: Pizza, la acabo de pedir no tardara mucho en llegar. No esperabas que yo supiera cocinar, ¿no?
Me callé estaba diciendo tonterías y no tenía ganas de hablar.
Entraron Jacky y Allie en la cocina, siempre estaban juntas, supongo que serán "BBF" o algo así.
Eran realmente guapas, Allie era rubia y de piel clara, tenía el pelo largo, y se puede decir que la primera vez que la vi me deslumbro con su belleza, y Jacky tenía el pelo castaño y la piel más bien morena, de cuerpo estaba más buena tenia un culo y unas tetas que buff, se la veía más de rollos de una noche, cuando a Allie se veía que le gustaban más las relaciones serias, es más tiene novio, y lleva con él más de 2 años.
Allie: ¿Qué hay de desayunar? Tengo hambre.
Oscar: Pedí un par de pizzas, deben estar a llegar.
Estaba triste, no sé en que estaba pensando cundo cogí las botellas y las dejé encima de la mesa, los tres se quedaron flipando, todos teníamos 16 años, con la única diferencia de que ellos tenían cara de no a ver bebido en su vida, por lo menos Allie. Hubo un incomodo silencio durante un instante.
Jacky: ¿De dónde las sacaste?
Yo: Del supermercado.
Oscar: Si eres menor.
Yo: Pero no me van a decir nada si no saben que las tengo.
Allie: ¿Las has robado?
Yo: Sí.
Allie: Vale, yo no quiero saber nada de esto.
Allie se fue, creo que se enfado, pero no sé por qué, no tiene motivos.
Oscar: Bueno, supongo que lo compartirás, ¿no?
Jacky: Eso, dos botellas para ti solo, es mucho.
El repartidor de la pizza llego, eso me recordaba a Paula. El primer día que salimos habíamos cenado pizza en mi casa. Cogí la botella y le di un buen trago, si ellos querían beber que se conformaran con una botella para los dos.
Oscar se me quedo mirando.
Oscar: ¿Seguro que no te pasa nada?
Yo: Que no, joder.
Cogí unos trozos de pizza y la botella, me encerré en la habitación. Quería estar solo, su llamada había acentuado mi amor hacía ella. Le di otro trago a la botella.
Cuando salí de la habitación, no había nadie. La botella que les deje estaba bastante llena, también la empecé a beber. Ya estaba muy borracho, no tenía mucho aguante.

Fuimos a casa de Javi.
Javi: Por la tarde hay que ir a la policía, para denunciar y mañana por la mañana hay que ir al psicólogo, no sabes la gracia que me hace.
Yo: No entiendo por que tengo que ir al psicólogo, no estoy loca.
Javi: No te quejes, que yo te tengo que acompañar.
Yo: Nadie te manda.
Empecé a llorar.
Javi: Voy a pedir algo de comer, ¿quieres algo en especial?
Yo: No tengo hambre.
Javi: El médico me dijo que tenías que comer, por las pastillas y esas cosas, pero si quieres ponerte peor, problema tuyo.
Yo: ¿Por qué corristeis la noche que Manu tuvo el accidente?
Javi: Ya te dije que se lo preguntaras a él.
Yo: ¡Tú también lo sabes! Y yo te conté lo del zoo, aun habiéndome prometido no contárselo a nadie.  
Javi: Yo no te obligué.
Empecé a llorar, no sé por qué pero cuando me decían que no a algo, me sentía sola como si no confiaran en mí.
Entró Alba.
Alba: ¿Javi está la comida?
Javi: Joder, aun encima con exigencias.
Alba: ¿Qué te pasa?
La abrazó.
Javi: Pensé que no ibas a venir a comer…
Alba: Es que no tenía pensado venir, pero es que dejarla sola contigo era mucho peligro.
Javi: Pero si no le hice nada.
Yo: ¿Sabéis que estoy delante verdad?
Alba: Sí, pero no estamos haciendo nada malo. ¿Javi te dijo algo el médico?
Javi: Sí.
Alba: ¿Lo qué?
Javi: No me acuerdo.
Alba: Javi solo tenías que hacer eso, solo tenías que atender al médico cinco minutos.
Javi: Joder, me pasé casi dos días enteros en el hospital, sin dormir. ¿Te crees que estaba para atender a un médico?
Paula: Lo apuntó todo en un papel…
Javi: Y además si querías que se hiciera bien, haberte quedado tú. Que yo llevo dos días con la misma ropa.
Alba: Ni que fuera la primera vez, te recuerdo que te pasaste 4 días sin pisar tú casa.
Yo: Me voy a duchar mientras.
Me ponía mala verlos discutir, además me sentía sucia, como si Aarón aun estuviera dentro de mí. 

No sé por qué se pone así, todo esto lo había hecho principalmente por ella, y que se pusiera así me cabreaba, era fin de semana y me lo podía haber pasado por ahí, pero en vez de eso me lo tuve que pasar en el puto hospital. Además de que los hospitales no me traen buenos recuerdos y ella lo sabe.

-Flash back-
Estaba con mi madre y Jorge, mi padre aun no había llegado, ya eran casi las 2.30 de la madrugada yo aun tenía 13 años, y mi hermano 10, aunque hoy era su cumpleaños, iba a cumplir 11 años, aun era un enano.
De repente se abrió la puerta, era mi padre.
Víctor: ¿Qué cojones hacéis aquí?
Jorge: Es que era mi cumpleaños, papá, y tu nos dijiste que nos ibas a llevar a cenar fuera.
Víctor: Yo no me acuerdo de haber dicho eso.
Normal, estaba borracho, como siempre, la verdad es que recuerdo pocas, por no decir ninguna, veces que no estuviera borracho.
Jorge: Sí, nos lo dijiste hace una semana.
Víctor: Calla niño.
Javi: No le hables así, y menos el día de su cumpleaños.
Me dio una bofetada, bastante fuerte, me dolió, empecé a llorar. Jorge se lanzo encima de él, supongo que, para defenderme, pero no fue una buena idea.
Víctor: ¿Qué coño estás haciendo?
Le pegó, y le pegó, hasta que no vio que no podía ni moverse, pero no paraba.
La ambulancia tardo menos de 15 minutos en llegar, cuando llegó. mi “padre” ya no estaba, en la ambulancia solo podíamos ir uno de los dos, así que fui yo y mi madre vino en coche, ya que, yo no sabía conducir y no me iba a quedar solo en casa, sobre todo después de lo que había pasado.
Dr.: Está bien, se recuperara, tendrá que quedarse un par de días en el hospital, en observación. Ahora está durmiendo, pero si quieren pasar, adelante.

Desde ese día mi hermano no ha vuelto a celebrar su cumpleaños, no le decía a nadie cuando era, y cuando los que ya lo saben le felicitan, él se cabrea.

Los dos días siguientes mi madre se tuvo que quedar durmiendo en el hospital con Jorge, yo dormí en casa de mis abuelos. Me acuerdo perfectamente día siguiente a aquella interminable noche, 14 de octubre, me fui al parque más cercano, estaba llorando, no podía parar de pensar que lo que le había pasado a Jorge era culpa mía. Se acercaron un par de chicos, tendrían mi edad.
Chico: ¿Por qué lloras nenaza?
Yo: ¿Quieres dejarme en paz? No estoy para bromas.
Chico: ¿Bromas? ¿Qué  bromas?
Me estaba yendo cuando se me acercaron por detrás.
Yo: ¿Qué coño queréis?
Chico: Tranquilito ehh, tú a mí no me hablas así.
Me pegó un puñetazo, se lo devolví, se podría decir que le metí una paliza.
Yo: ¿Y tú que miras?
No me contesto, tampoco le di tiempo, me di la vuelta y empecé a andar. Era la primera vez que pegaba a alguien, y me gustó, me sentí poderoso. Vi como un grupo de gente se acercaba a mí.
Yo: ¿Qué queréis?
Lucas: Hey, tranquilo tío, hemos visto como le pegabas a ese, nunca te he visto por aquí. ¿De dónde eres?
Yo: No soy de aquí, pero estoy pasando un par de días con mis abuelos.
Lucas: ¿Y fumas?
No sabía que decir así que le dije que sí.
Yo: Claro.
Lucas: ¿Quieres venir a fumar unos?
Yo: Sí.
Ese día empecé a fumar.

-Fin del Flash back-

Por si os preguntáis que paso con mi padre, bueno el fue a la cárcel, y por ahora sigue allí, le condenaron a 7 años, y le quedan 2 todavía.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Capítulo 33.

Estaba sentado en un bar de cualquier sitio del planeta. Me dolía todo, ahora solo tenía que esperar la denuncia. No me arrepentía de lo que hice, pero no voy a mentir, estoy preocupado por lo que pueda pasarle a Paula. En otro estado me abría ido detrás de ella, pero no creo que ella estuviera por luchar conmigo. 
Ya eran las 8.30, no sería tarde si no fuera por que llevo toda la noche de bares, y tengo que ir a la uni, iba a llegar tarde, supuestamente entro a las ocho y veinte, así que ya llego tarde, y aun encima no sé dónde coño estoy, y el sentido de orientación de un borracho no es, exactamente, brillante.
Cogí mi moto y empecé a conducir, no sé a dónde, pero malo será que no llegue a la universidad tarde o temprano.
Eran las diez, acabo de llegar al colegio, estaba cerrado, no había absolutamente nadie, en el jardín estaba el jardinero.
Yo: ¿Dónde está todo el mundo?
Jardinero: En su casa, supongo.
Yo: Pero hoy hay clases, ¿no?
Jardinero: Hoy es domingo. Y aun suponiendo que hubiera clase, ¿no llegas un poco tarde, y borracho?
Yo: Eso no le importa.
Me fui, la verdad, es que no estoy seguro de como me siento ahora mismo, esto es nuevo para mí, me siento impotente sabiendo que no puedo hacer nada, y lo peor es que cada vez amo más a Paula, y ella me odia.
Me fui a casa, me tiré en la cama, eso no me hizo sentir mejor. Desde allí se veía el armario y los cajones, que ahora estaban tan vacíos, su ropa ya no estaba, no quedaba nada de ella allí. Solo recuerdos. Empecé a llorar de agonía pensando en todo lo que tenía y perdí. Tuve nauseas, mierda de borrachera, más nauseas. Me fui al baño y vomite. Me quede ahí tirado no sé cómo lo hice pero me quede dormido…
Me desperté. ¿Pero qué cojones? Pensé. Ya eran las siete de la tarde, tenía un nudo en el estomago, no podía comer nada ahora mismo. Se me ocurrió una manera de olvidar todo, todo esto que me mata, poco a poco, por dentro. Me levanté, no llamé a Javi. Esta vez lo iba a hacer bien.
Llegué allí.
Sergio: ¿Hoy vienes solo?
Yo: No vengo a pegar a nadie.
Sergio: Sabes que lo que paso ayer no se va a quedar así, ¿no?
Yo: ¿Cuántos contra mí? Ya sé que no vas a ser tú solo, sois demasiado cobardes.
Sergio: Pues no sabes nada, te voy a pegar yo solo.
Yo: ¿Tú?
Sergio era bastante no es que fuera pequeño o débil, pero se notaba que no había pegado a nadie en su vida, era de las típicas personas que se esconden detrás de los demás.
Yo: Tú lo único que me vas a pegar es la risa.
Sergio: ¿Qué insinúas? 
Yo: No me das miedo.
Me dio un puñetazo, fue fuerte, pero hasta Javi cuando me pegaba de coña me daba más fuerte, no me dolió, pero estaba un poco harto de todo y no me apetecía ponerme a reírme de él en ese momento, prefería meterle y que se callara la boca. Le devolví el puñetazo, empezó a sangrar por la boca, me dio la impresión de que iba a llorar, hasta me dio pena. No hizo nada, se quedo quieto en donde estaba, yo me fui sin decirle nada.
No podía seguir pegando a todo el que se me cruzara por delante. Fui a apostar, iba a ganar. Tenía que ganar.
Pablo: ¿Corres marica?
Yo: Sí.
Pablo: Que raro, pensé que tenías miedo.
Yo: Yo no le tengo miedo a nada.
Pablo: ¿Qué chica te va a acompañar? Sabrás que hoy se tiene que correr con alguna chica.
Yo: Ya me las arreglaré.
Me aparte de su lado, aun quedaba media hora para que empezara la carrera. Vi que estaba Viviana, mierda, que no me vea.
Vivi: ¡Hola Manu!
Yo: Hola._No lo dije con mucho entusiasmo.
Vivi: Oí que estuviste en coma.
Yo: Que raro, parece que ya lo sabe todo el mundo.
Vivi: Le pegaste a Aarón, ¿puedo preguntar por qué?
Yo: Pregunta, pero yo no te voy a contestar…
Vivi: Hay rumores, pero la verdad Aarón no parece de esos, y menos con alguien como ella, no se que le podéis ver.
Yo: Mira cállate, no te quiero pegar. _La verdad es que no le pegaría, es una chica, y por muy mal que me caiga, no puedo hacerlo.
Vivi: _Cambió de tema_. Oí que hoy la policía fue a casa de Aarón y lo arrestó.
Habían arrestado a ese hijo de puta, sonreí.
Yo: Que bien.
Vivi: ¿Con quién vas a correr?
Yo: Con nadie.
Vivi: Puedo ir contigo.
Yo: ¿No has oído que la última vez me caí de la moto? Si no tienes miedo puedes venir conmigo.
Vivi: No tengo miedo, sé que lo harás bien. 
Odio que Viviana me hable así, la verdad es que siempre me dio asco, me parece una puta, como mucho para follármela un día que este borracho y ya. Pero tendré que llevarla, no creo que encuentre a nadie más, dispuesta a correr conmigo, en menos de media hora.
Empezó la carrera, la corrí sin problema, era una pista de las fáciles, quede de primero.
Gane 1000 €, Viviana me dijo que a ella le pertenecía la mitad por correr conmigo, se los quería dar, pero en vez de eso quiso venir conmigo, la intenté echar, pero no conseguí nada, tampoco insistí mucho, no estaba de humor, sobre todo después de la cara de desprecio de todo el mundo al ver que había ganado yo, y oír como decían que no era posible, que había corredores mucho mejores o que era pura suerte. 
Fui a comprar alcohol, como solíamos hacer Javi y yo, siempre, después de ganar una carrera, además me apetecía emborracharme. Pero esta vez no podía ir a la playa. Así que fuimos a un parque.

Capítulo 32.

Alba: Tengo que ir a casa, que mi madre me estuvo llamando una hora, volveré a las tres. Ella está dormida.
Yo: ¿Cómo está?
Alba: Mal.
Yo: Vete con cuidado, si algún cabrón alguna vez se acerca a ti…
Alba: No me va a pasar nada, te tienen demasiado miedo. _Me besó._ Se bueno. Te amo.
Yo: Vale. _Sonreí y le di una palmada en el culo. 
Me senté al lado de la cama. Ella hablaba en sueños, ya me lo había dicho Manu. Es que él se emocionaba todo cada vez que lo nombraba. Yo también intente dormir, fue inútil, la silla era demasiado incomoda. Pagué para ver la tele, pero no echaban nada bueno. Intenté volver a dormir, ¿cómo cojones hacía yo en clase para dormir?
Paula: ¿Qué te pasa? _Ella hablaba muy bajito.
Yo: ¿Te desperté?
Paula: No importa.
Yo: ¿Te sigue doliendo la cabeza?
Paula: No es un dolor insoportable, no pasa nada.
Yo: ¿Por qué no llamas a la enfermera? Igual hace algo.
Paula: Para que me droguen otra vez, no gracias. _No dije nada_. ¿Y Alba?
Yo: La llamó su madre, va a llegar dentro de unas horas.
Paula: Los hospitales son tan aburridos.
Yo: Cuéntame lo que paso en el zoo, aquella tarde, nunca me lo contasteis. _La verdad es que yo también me aburría, y igual así ella no pensaba en lo que pasó_ Solo sé que llegaste mojada a mi casa.
Paula: Aah, pues cuando os fuisteis, yo estaba enfadada con Manu y me fui, pero él me siguió. Empezamos a ver los animales. Luego me cabreó, la verdad es que fue una tontería, ahora no le veo la importancia, le rayé la moto y él me tiró al agua de los pingüinos. Y luego conocí a tu hermano y bueno…
Iba a contestarle, pero el médico entro en la habitación.
Dr.: ¿Qué tal estás?
Paula: Pues mal, pero es lo normal, supongo.
Dr.: Bueno, pues vas a tener que ir al psicólogo, _ahora, me miró a mi._ ya que no hemos podido contactar con sus padres y usted es mayor de edad, tengo entendido, la va a tener que llevar usted. Y si el psicólogo lo ve conveniente, igual es mejor que no vaya a la escuela en un tiempo, después de lo que le pasó, no nos gustaría que caiga en una depresión.
Le miró la cabeza y las heridas que tenía.
Dr.: Veo que todo está bien, te vamos a dar el alta, tienes que venir dentro de una semana para que veamos los puntos.
Ella asintió.
Dr.: Pues hasta dentro de una semana._ Me volvió a mirar._ Me puede acompañar, tiene que ir a por los papeles del alta.
Lo acompañé, no me hacía ninguna gracia, estar allí ya me tenía ralladísimo, pero es la que me queda y además que me traten de usted, me estaba poniendo nervioso.
Salimos de allí y fuimos directos al coche. 

Capítulo 31.

Alba acompaño a Paula a hacerse todas las pruebas y esas cosas, Javi y yo pensamos que ahí no pintábamos nada. A Javi no le gustaban los hospitales, bueno a mi no es que me hagan, especialmente, mucha ilusión, sobre todo después de que me pasara 3 meses viviendo en uno por culpa de un coma, y menos, si ella estaba ahí dentro pasándolo mal. Ya llevábamos más de medio día allí.
Javi: ¿Qué le vas a hacer a Arón?
Yo: Ahora mismo lo quiero matar.
Javi: A mi ese mongol nunca me cayó bien, le tengo ganas desde hace tiempo, pero creo que esto es cosa tuya.
Yo: Ella no me quiere ver.
Salió Alba, me puse de pie, estaba cansado de estar sentado, quería fumar, pero no podía irme sabiendo que ella estaba ahí dentro.
Yo: ¿Cómo está?
Alba: Le dieron la píldora para que no se quedara embarazada, y no le contagió ninguna enfermedad. Pero se va a tener que quedar ingresada una noche, por el golpe que se dio en la cabeza, le están haciendo análisis.
Entre en la habitación. Llevaba el camisón azul típico de los hospitales.
Yo: Hola.
Paula: ¿Qué haces aquí? Te he dicho que te vayas…
Yo: No puedo dejarte aquí sola.
Paula: Están Javi y Alba.
Empecé a tener celos de Javi, que ella lo prefiriera, me cabrea mucho.
Yo: Pensaba que Javi te caía mal.
Ella empezó a llorar, no la entendía, vale estaba mal, pero esto me podía. La abracé. Entro el doctor.
Dr.: Voy a tener que avisar a tus padres de esto.
Paula: No.
Dr.: Eres menor.
Yo: Ya la ha oído, no va a avisar a sus padres.
Dr.: Si no lo hago, tendré que avisar a los servicios sociales.
Paula: Vale avíselos. Yo no le voy a dar el número, puesto que no lo sé. Que tenga suerte.
Yo: ¿No era que no querías que se lo dijera?
Paula: Total, van a pasar de mí. ¿Ahora te quieres ir?

Salí de la habitación, Javi se me acercó.
Yo: Déjame.
Javi: ¿Qué coño te pasa?
Le metí una hostia.
Javi: Recuerda tú te lo has buscado.
Él me la devolvió bastante más fuerte. Quería seguir pegándole, pero él siempre fue mi mejor amigo, y por mucho que me duela lo sigue siendo y es, casi, lo único que me queda, además, hoy tenía que pegarle a otra persona.
Javi se puso de pie, yo estaba en el suelo.
Javi: Ten cuidado, sabes que te puedo, y podría hacerte mucho daño.
Eso era cierto, él era más fuerte que yo. Javi me dejo solo.
Era sábado, y había carrera. Yo no había vuelto allí desde el accidente.
Yo: JAVI.
Él se dio la vuelta, no me hacía gracia tener que llamarlo, pero necesitaba un transporte.
Javi: ¿Qué cojones quieres?
Yo: Acompáñame a por mi moto, vais a necesitar el coche.
Fue a avisar a Alba de que nos íbamos un rato, yo no entré. 
Javi: ¿Pretendes ir a pegar a Aarón tu solo?
Yo: Sí.
Javi: Aarón va a tener gente que lo defienda, y tú ahora mismo estás que da pena verte.
Yo: Me da igual, le voy a reventar.
Javi: Eres mi "mejor amigo", o eso creo, tendré que acompañarte…
Yo: Quiero pegarle solo.
Javi: No voy a tocar a Aarón, pero si algún amiguito suyo salta contra ti, salto yo, que ahora me dejaste con ganas de bulla.
Llegamos a las carreras. Aarón estaba tomando algo.
Aarón: Hombre, el nuevo experto y legal corredor y el que no sabe conducir. ¡CAMAREROOO! Ponles algo a mis amigos que invito yo.
Yo: ¡HIJO DE PUTA!
Aarón: Vamos lo de conducir era de coña, eeh.
Le pegué un puñetazo, me dolían los nudillos pero me daba igual.
Yo: ¡TE VOY A MATAR, CABRÓN DE MIERDA!
Se querían meter los dos que siempre van con él, uno era Pablo, el que me presentó a Paula y él otro era Dani, un mongolito que antes estaba con Javi y conmigo.
Javi los aparto de un empujón y les negó con la cabeza, ellos se apartaron, eran dos y aun así estaban muertos de miedo con la idea de que Javi les pegara.
Hubo un momento en el que él no respondía. Me quitaron de encima suya, y le miraron el pulso.
Pablo: Sigue vivo.
Yo: ¡PUES DEJARME LO QUIERO MATAR! ¡QUIERO MATAR A ESE HIJO DE PUTA!
Javi: Estate quieto, que luego te vas a arrepentir.
Me iba a lanzar otra vez contra él, pero Javi me agarro por un hombro, tan fuerte que hasta me dolía, y me llevó al coche. 
Javi: Tranquilízate, vamos a por tu moto.
No dije nada en ese momento estaba en shock, no me creía ni yo lo que había hecho...

Lo llevé hasta su casa, allí tenía su moto, no quiso volver al hospital, lo entiendo, no estaba de humor, es normal. A mi tampoco me apetecía volver, prefería quedarme con Manu, tenía muchas cosas que contarme, como que paso en Londres para que Paula estuviera así, con lo ilusionada que estaba por volver a verle, que hasta cogió otro vuelo solo para eso, pero me sentía obligado a volver, después de todo, ellas no tenían como volver a casa si no iba yo.

Capítulo 30.

Ring, ring…. Joder a quién cojones se le ocurría llamar a estas horas, ¿qué son las 7 de la mañana?
Yo: ¿Quién?
No contestaron, pero la que estaba al otro lado estaba llorando, y la conocía demasiado bien como para saber quien era…
Yo: Eeeh no llores, shh tranquila ¿qué pasa?
Paula: Aarón me…
Se calló de golpe.
Yo: ¿Qué pasa con Aarón...?
Tenía sueño, pero ella no paraba de llorar…
Paula: Me, me, violó…
Yo: ¿¡Qué acabas de decir!?
No me lo podía creer, vamos no me esperaba eso de Aarón…Él no parecía ese tipo de persona, no le conocía mucho, pero no me caía mal.
Paula: Que me violó…
Había empezado a llorar todavía más…
Yo: No pasa nada, ya pasó…
Quería estar a su lado, poder abrazarla.
Paula: No sé que hacer, Jorge tengo miedo…
Yo: Voy a llamar a Javi y a Alba y que te acompañen al médico…
Paula: ¡No! ¡No quiero que se lo digas!
Yo: Vale no se lo digo, pero tienes que ir al hospital.
Paula: No quiero estar sola…
Yo: ¿Tu madre se volvió a ir?
Paula: Sí.
Yo: Te vas a casa de Javi ¿vale? No quiero que estés sola, y yo no puedo volver allí…
Me salió mi vena protectora, era cierto aunque quisiera, no podía ir a España…
Yo: Paula, ahora vete a casa de Javi, y voy a llamar a Alba para que vaya también, tú haz lo que te mande ¿vale?
Paula: No se lo digas.
Yo: Ya, ya… Te amo y no quiero que te pase nada.
Paula: Yo más...
Le colgué
Empecé a llorar, no podía evitarlo, la amaba, y no poder hacer nada hacía que me sintiera mal, impotente, estaba demasiado lejos, me dieron ganas de ir a España, pero no podía, y no era porque faltaran ganas.
Llamé a Javi.
Javi: ¿Sí?
Yo: Soy yo.
Javi: ¿Qué coño quieres ahora?
Yo: Mira, a Paula le ha pasado algo muy malo, pero no te lo puedo explicar, va a ir ahora a tu casa, acompáñala al hospital.
Javi: ¿Quieres qué le acompañe y ni siquiera me dices el por qué?
Yo: Ya te dije que no te lo puedo explicar, que te lo diga ella. ¿Con quién estás?
Javi: Estaba viendo una peli con Alba, menos mal que llamas ahora, porque llegas a llamar 10 minutos más tarde y no te cogía.
Yo: Bueno, mejor, así ya no la tengo que llamar.
Colgué, ni me despedí, la verdad es que no me apetecía hablar con él, bueno, ni con él ni con nadie. Son las 8 teniendo en cuenta la diferencia horaria allí seria la 1. Era sábado y me acababa de despertar Paula con la llamada, pero después de esto ya no me iba a poder dormir, me había desvelado, así que me vestí.
Oscar: ¿Qué haces?
Oscar es mi compañero de habitación, parece ser que lo he despertado...
Yo: Nada tú sigue durmiendo.

Era la 1 tenía que ir andando sola hasta casa de Javi y ni siquiera sabía donde estaba, cuando me desperté Aarón ya no estaba, me vestí y me medio-arreglé, la verdad, no me importaba mucho estar guapa Tenía un dolor de cabeza bastante grande, debió ser por el golpe que me había dado Aarón, no sé con qué.
Empecé a andar, no sabía a dónde iba, cuando vi pasar a un señor a mi lado.
Yo: Disculpe
Sr.: Dime, guapa, ¿qué quieres?
Yo: Me podría decir como se va a la calle San José (allí vive Javi)
Sr.: Claro, tienes que ir todo recto, y luego llegas a una rotonda y coges a la derecha y ya estás.
Yo: Muchas gracias.

Yo: _Timbré_ Hola.
Javi: Hola.
No me preguntó nada, ni a mi me dio tiempo de decir nada, me abrió la puerta y colgó.
Yo: Javi.
Javi: ¿Qué quieres?
Yo: Voy a ir al hospital, y espero que tú me lleves.
Javi: Bua que ganas... ¿Por lo menos dinos por qué no?
De repente sonó el timbre.
Javi: ¿Si?
...
Javi: Sube.
Yo: ¿Quién era?
Cuando abrieron la puerta.
Manu: Hola.
Yo: ¿Qué hace él aquí?
Javi: Es que yo y Alba cuando supimos que ibas a venir, le llamamos, pensamos que era un buen momento para que lo arreglarais.
¿Por qué hacían esto? Ellos no sabían nada de lo que había pasado entre nosotros. Intentaba ser fuerte, pero quería llorar, joder ahora no estaba para discutir con Manu.
Yo: No quiero que él venga.
Javi: Tres en una moto no cabemos, y eso que tú eres la lista.
Empecé a llorar, la situación me podía. Manu me abrazó, no le aparte, estaba enfadada con él pero necesitaba a alguien a mi lado, aun que su amor fuera fingido.
Montamos en el flameante coche de Manu.
Javi: Conduzco yo.
Manu: Ni loco te dejo conducir mi coche.
Javi: Ella está a mi cargo.
Hablaban de mí, no me apetecía meterme, pero nadie le dijo jamás a Javi que yo estuviera a su cargo.
Manu: Por eso mismo querrás que siga con vida, aunque por su cara parezca que está medio muerta.
Alba: JODER CALLAROS YA, NO VEIS QUE ESTO LE HACE ESTAR PEOR. Javi otro día dejo que os matéis por quien conduce, pero hoy no es el mejor día.
Manu: Alba, no te metas.
Yo: Aarón me violó. _Fue un susurro, pero los tres se enteraron. Empecé a llorar…
La cara de Manu cambió, era una mezcla de tristeza e ira.
Alba: Paula… _Me abrazó, le devolví el abrazo cosa que normalmente no haría.
Yo: ¿Nos podemos ir ya?
Manu: Javi, conduce tú.
Javi: No, si no hace falta.

Capítulo 29.

Papá: Manuel ¿qué vas a hacer con tu vida?
Yo: Me vuelvo a España.
Papá: ¿Vas a trabajar?
Yo: No.
Papá: Queremos que estudies.
Yo: No.
Mamá: Ya te hemos matriculado, y sí, es en España.
Yo: No quiero estudiar, hace mucho que dejé los estudios.
Mamá: Si se te daban bien. Nunca tocabas un libro, ni hacías los deberes y aun así aprobabas.
Yo: No quiero estudiar.
Papá: Vas a hacer lo que yo quiera, que para eso te mantengo. Además, ¿qué va a pasar cuándo te faltemos? ¿Qué vas a hacer?
Yo: Que me voy a gastar la herencia y luego, ya se verá…
Papá: Hemos vuelto a amueblar tu casa. Pero solo te dejaremos vivir allí y te seguimos manteniendo, si vas ala colegio.
Yo: Vale, ¿y tengo mi moto allí?
Mamá: No, no la encontramos creo que Javier se quedo con ella.
Típico de Javi, vio la oportunidad de tener una moto de repuesto y se quedo con ella. Bueno aunque después de la caída, fijo que quedo hecha una mierda…
Papá: No quiero hablar más del tema, vas a estudiar y punto.
Rompí lo que más cerca tenía, no me fije en lo que era ni me importo. Estaba cabreado, muy cabreado, por el simple hecho, de que no tenía motivos para estar feliz.

La siguiente semana que volvimos de París Jorge y yo la disfrutamos al máximo, prometimos no nos olvidarnos el uno del otro. Pero claro, nos habíamos dado un tiempo, para no caer en la tentación. Mi madre y mi hermana ya habían vuelto, no me pudo decir nada sobre todo lo que había hecho este verano, porque ella me había dejado sola. Confió en mí dejándome sola, el error fue suyo no mío.
En unas semanas empezaban las clases…
Mamá: Cariño, me tengo que ir, te voy a dejar sola, otra vez. ¿Quieres venir?
Yo: Ni de pequeña quise ir contigo, ¿por qué debería cambiar de idea ahora?
Mi madre tenía una cadena de tiendas de ropa que estaba empezando a expandirse internacionalmente, y viajaba mucho, no sé por qué ni me importaba. Siempre me dejó sola.
Mamá: No te pongas así.
Yo: Lárgate y déjame en paz, tú nunca estás conmigo, pero ¿sabes que? Tampoco quiero que estés.
No sé lo que es poder contarle las cosas a tu madre, y poder confiar en ella, ni lo             pesadas que son a veces diciéndote mil veces la misma cosa, o pidiéndote que recojas tus cosas, yo quiero saber que es tener una madre.
Me fui a la habitación y empecé a llorar, me había criado sola, en eso me parecía mucho a Manu…
Hoy empezaba el bachillerato. Estaba nerviosa, me monté en la moto de Manu, ya me daba igual usarla. Lo tengo más que superado. Cogí el móvil me puse los cascos y fui hasta allí. Alba también iba a estudiar cosa que no me esperaba, pensaba que cuando acabara la ESO, lo dejaría, nunca se le dio muy bien eso de los estudios. Yo tenía que ir a timbrarle a su casa, para ir juntas el primer día…
Iba en la clase del hermano de Aarón, era un empollón pero, muy guapo, llevaba las gafas que están tan de moda, las ray-ban. Le quedaban muy bien, pero ese chava,l era muy raro. Aarón me lo presentó un día que fui a su casa, me cayó fatal, se parece tan poco a su hermano… Creo que lo único que tienen en común es que sus nombres empiezan por A, él se llama Alexei, ese color rubio de pelo y sus ojos claros…
Las clases acabaron bien, bueno pero el primer día de clase nunca se hacía nada…
Alba: ¿Viste quién está allí?
Yo: Sí, me da igual.
Alba: No le vas a hablar.
Yo: No.
Alba: No te importa que yo siga siendo su amiga ¿no?
Yo: Lo que pasó entre nosotros, pasó entre nosotros, no os metáis en medio.
Alba: Vale.
Me fui a la moto, Manu estaba a su lado, genial…
Yo: ¿Qué quieres?
Manu: Creo que esto es mío._ Toco con su mano la moto. 
Yo: Ya lo sé, toma las putas llaves y déjame en paz. _ Le tiré las llaves.
Manu: Así no se dan las cosas, Paula así no, las coges y me las das bien.
Yo: No pienso recogerte las llaves, tienes manos.
Manu: ¿Cómo vas a volver a casa?
Yo: Ese es mi problema, no el tuyo.
Manu: Te invito a comer.
Yo: Antes muero de hambre.
Manu: Podemos saltarnos la parte del cabreo, es que estás como cuando nos conocimos. Te morías por mis huesos pero fingías lo contrario, vamos o lo intentabas.
Yo: Créeme ahora no me gustas, me das asco. 
Manu: Te voy a recuperar, aun no sé como pero, lo voy a hacer.
Yo: Que tengas suerte en eso, para empezar, yo no quiero saber nada de ti. NUNCA.
Manu: Eso lo dices ahora, bueno, también lo decías antes pero como me sigues hablando, cosa que me encanta, me demuestras lo contrario.
Yo: Déjame.
Manu: Si te robo el bolso ¿vendrías a comer conmigo?
Yo: Hoy no llevo bolso.
Manu: Llevas mochila, bueno rectifico Si te robo la mochila_ recargó mucho esa palabra._ ¿vendrías a comer conmigo?
Yo: No.
Manu: Venga, no seas borde.
Yo: Déjame en paz, ya te devolví la moto, ahora ya puedes ir a recoger a tu amiga de Londres, o a la que tengas ahora.
Manu: Ahora no tengo a nadie, y estás celosa. Cosa que no entiendo, porque tú estabas con Jorge.
Ese gilipollas se pensaba que estaba con Jorge, luego gracias a él volvimos pero no, en ese momento, no estábamos.
Yo: No fui a Londres con Jorge porque fuera mi novio, fui a verte, me escapé de Javi y me fui a Londres, solo a verte porque yo te A-MA-BA. Pero después de ese beso me dí cuenta de que eras un completo idiota y sí, salí con Jorge.
Manu: Eso cambia las cosas. Tengo el coche, ¿quieres qué te deje la moto?
Paula: No, ¿puedes irte?
Manu: Si quieres te llevo al lugar más lujoso de la ciudad, me perdí tu cumpleaños, te lo debo.
Paula: NO, quiero que te largues.
De repente apareció Aarón, no sé de dónde, tampoco me importaba, ahora no estaba pensando en eso.
Aarón: Manu, eres mi amigo pero déjala en paz.
Manu: ¿Qué tienes tú que decirme eeh?
Aarón: Le hiciste daño, ¿quieres dejarla en paz? joder.
Me monté detrás de su moto, le agarre mucho, lo hice por molestarlo.
Aarón: Son las dos, si quieres vamos a comer por ahí y a dar una vuelta y luego te llevo a casa.
Yo: Vale, vamos a donde quieras…
Fuimos a un bar, tomamos algo y luego fuimos a dar una vuelta. Hablamos del colegio, del verano y de muchas cosas más. Eran las once, el tiempo se me pasó volando, Aarón me caía muy bien, digamos que es mi mejor amigo… Me llevo por un callejón oscuro…
Yo: Aarón mi casa no queda por aquí…
Aarón: Es un atajo.
Se bajó de la moto, después me bajo a mí. Eso estaba muy oscuro, podría decir que tenía miedo, pero confío en Aarón y se que él no va a dejar que me pase nada…
Me empezó a besar, le empuje y lo aparte.
Yo: ¿QUÉ COJONES HACES?
Me empotro contra la pared, yo estaba temblando.
Yo: SOCO.. _Intente gritar, pero Aarón me puso la mano en la boca, total no serviría de nada, allí nadie me oiría, y además, de lo nerviosa que estaba, no me salían las palabras.
Aarón: Cariño, grita si quieres, pero nadie te va a escuchar…
Me puso contra la pared, yo estaba forcejeando y me di un golpe que me dejo sin sentido…

viernes, 16 de diciembre de 2011

Capítulo 28.

¿¡Qué cojones había hecho!? Tenía a mi amor delante y me beso con mi ex., ahora, aunque quiera recuperarla, no va a creerse que yo la quiero. Pero ella estaba con Jorge, bueno puede que lo besara por el mismo motivo que yo, por despecho. No, no creo, lo peor de todo es que mi madre tenía razón, yo odio darle la razón.
Mai: Estás muy callado, ¿te pasa algo?
Yo: No.
Mai: Menudas pintas llevaba tu amiga.
Yo: Ella es muy guapa y todo le sienta bien.
Mai: ¿Por qué me besaste?
Por despecho, pensé.
Yo: Quiero estar solo.
Mai: Vale, iré por la noche a tu casa.
Me dí la vuelta, me sentía tan solo en medio de tanta gente, me faltaba algo. Me faltaba ella.
Me fui a un supermercado, robé un par de botellas. Sé que el alcohol no me iba a ayudar a aclarar ideas, pero hace mucho que no bebo y me apetece.
Empecé a beber, los ingleses me miraban, me daba igual. Mañana yo ya iba a estar en España. Nada me lo va a impedir. El alcohol bajaba por mi garganta, me daban igual las consecuencias. Mierda, había quedado con Mai, empecé a caminar hacía mi casa, en ningún momento me separe de la botella, iba dando tragos. Iba haciendo eses, se me vino a la cabeza la letra de una canción de la que no lograba acordarme el nombre solo la frase ‘mis eses te llevaran a un escondite para que me beses’. Le había cantado eso tantas veces a Paula, a ella no le gustaba que yo bebiera…  
Llegué a casa, Mai ya había llegado, la mire y subí a mi habitación. Lo último que quería, era que mis padres me echaran la reprimenda por llegar borracho, cuando el médico había dicho ‘nada de alcohol.’ Eran unos exagerados, por un trago, no me iba a pasar nada.
Mai subió, estaba tirado en la cama.
Mai: ¿Qué estuviste haciendo?
Yo: No quiero hablar de eso._ Intenté no poner voces raras, pero no lo logré.
Mai: ¿Has bebido?
Yo: ¡NO! ¿Qué dices? El médico no me deja.
Mai: Solo preguntaba, tranquilo. Por cierto, antes no me has contestado a mi pregunta.
Yo: Te besé por despecho, amo a la chica que tú dijiste que vestía mal, cuando ella viste como le da la gana, no es una copia como tú. _Estaba borracho, los borrachos siempre dicen la verdad.
Mai: Eres un cerdo, en todo este puto tiempo no has cambiado nada, ¡NADA! Siempre fuiste un cerdo y un cabrón.
Yo: Si has acabado de insultarme ¡lárgate de mi casa! ¡AHORA!

Yo: ¿A dónde vamos?
Jorge: Hay que ir  a París, no quiero que mi hermano me mate por desaparecer. Mi madre va a pedir fotos.
Yo: ¿Aun van a estar allí?
Jorge: Si no salimos rápido de aquí, no.
Yo: Vale.
Quería salir de aquí, y olvidarlo de una puta vez. Si no lo volvía a ver, a lo mejor podía olvidarlo de una puta vez, y si es por mí no lo quiero ver ni en fotos.
Salimos él empezó a fumar.
Yo: ¿Desde cuándo fumas?
Jorge: Desde el otro día.
Yo: No puedo salir con alguien que fuma, no puedo salir con alguien que a cada calada se muere.
Jorge: Lo dejaré, te prometo que es el último.
Yo: Dame el paquete.
Jorge: No quedan. 
Le quite el cigarrillo de la boca lo tire al suelo y lo pise.
Yo: Así hay que empezar a dejar de fumar, antes de que te hagas adicto.
Jorge: Te dije que era el último, y solo me dejaste fumar la mitad.
Yo: Mira ahí viene el taxi.
Subimos al taxi, y luego al avión. Dormí casi todo el vuelo. Cuando llegamos a Paris, había señoras que susurraban ‘Míralo que mono, se la trae a Paris y aun son tan pequeños.’
Jorge: Hay que ir al circuito, en el que corre mi hermano.
Yo: Vale.
Fuimos hasta allí.
Javi: ¿Dónde cojones os habíais metido? _Le metió una hostia a Jorge, fue bastante fuerte, pero Jorge no dijo nada…
Yo: En Londres.
Javi: ¿Y te parece normal? yo estaba a vuestro cargo.
Yo: Lo sé, quien te dio ese poder es un completo inútil.
Jorge: Paula, no lo cabrees más.
Javi se fue, iba a empezar la carrera pero me daba que la discusión no iba a acabar ahí, en el fondo me merecía todas las broncas habidas y por haber.
Alba: ¿Fuisteis a Londres?
Yo: Sí, y vi a Manu.
Alba: ¿Hablasteis?
Yo: Sí, pero... Tiene novia. _Lo dije rápido y en bajo, no quería asumir eso.
Alba: Joder... Vas hasta Londres por él para eso... Lo siento.
Yo: No sientas nada, yo ahora estoy con Jorge.
Alba: Lo sabía, era inevitable...
Jorge: ¿De qué hablabais?
Yo: De nuestra ‘fuga’.
Jorge: Nos va a caer una bronca cuando esto acabe. Lo sabes ¿no?
Yo: Sí, pero no me preocupa. ¿Qué va a hacer? ¿Castigarnos?
Jorge: Puede que a ti no, pero si se lo cuenta a mi madre…
Yo: Bueno, siempre puedes echarme las culpas, en el fondo las tengo.
Jorge: Nadie me obligó a ir.
Yo: Miente, dí que yo te obligue.
Jorge: No lo haría, te quiero demasiado.
La carrera acabó.
Javi: ¿Ahora me queréis explicar a que cojones os fuisteis a Londres?
Yo: A ver a Manu.
Javi: ¿Lo viste? _ Bingo, sabía que ese era su punto débil.
Yo: Sí, y ya hacía un mes que salio del coma.
 Javi: Vale, lo entiendo, yo también le echo de menos, ¿y que tal? ¿Está bien?
Yo: Ahora no quiero hablar de eso, déjame.
Javi: Tranquilita eeh.
Agarre a Jorge de la mano, nos íbamos a ir de allí.
Alba: ¿A dónde vais?
Yo: A dar una vuelta.
Alba: A las 9 en el hotel, nos tenemos que ir.
Yo: Vale mamá._Lo dije con sarcasmo…
Ya estábamos lo suficientemente lejos para que no nos escuchara nadie.
Jorge: ¿A dónde vamos?
Yo: Al lugar más romántico de la ciudad. Siempre quise que me besaran allí.
Jorge: Pues apura, ahora quiero llegar allí todavía más rápido.
Llegamos allí, era E-NOR-ME. Lo besé, estábamos debajo de la Torre Eiffel. Subimos hasta arriba, a mi me daba vértigo, pero Jorge había insistido mucho.  
Jorge: Te tengo que decir algo.
Yo: ¿Qué pasa? _ Lo miré con cara de preocupación.
Jorge: En una semana me voy del país, me voy a estudiar fuera.
Yo: Genial, eso está genial._ Empecé a llorar, ya había perdido a Manu y ahora también a Jorge.
Jorge: ¿Qué vamos a hacer?
Yo: Nos vamos a dar un tiempo ¿es lo qué me quieres decir?
Jorge: Yo nunca querría que nos diéramos un tiempo, pero creo que es lo mejor.
Yo: Pues entonces vamos a aprovechar esta semana al máximo.

Capítulo 27.

Llamaron a mi madre. Miró quien era y no cogió.
Yo: ¿Quién era?
Mamá: No importa.
Yo: ¿Era para mí?
Mamá: No.
Yo: Si te llama Paula, pásamela.
Mamá: No creo que llame, nunca lo hizo.
Eso me rompía el corazón, si eso le hubiera pasado a ella, yo llamaría todos los días. Vale podía estar enfadada, yo le oculte cosas, pero la quería y eso es lo que importaba.
Yo: Déjame llamarla.
Mamá: ¿Para qué?
Yo: Quiero hablar con ella.
Mamá: ¿No ves que no le importas? nunca le importaste. Sino se habría preocupado en llamarte. Arréglate, que hoy tienes visita.
Ya había pasado un mes desde que salí del coma, y desde aquello no había salido del chalet de mis padres, me daba miedo coger la moto.
Yo: Vale, ¿y cuándo volvemos a España?
Mamá: Aun no lo sé, tiene que venir el doctor a verte.
Yo: ¡NI QUE EN ESPAÑA NO HUBIERA MÉDICOS!
 Mamá: No grites.
Estaba enfadado. Primero, porque ella no me llamaba y segundo, porque yo quería volver y mi madre, no.
Le quité el teléfono a mi madre, la llamé…
Pii…Pii…Pii…Pii… No me cogió. Sería verdad que no quería hablar conmigo. Me fui a arreglar, no me apetecía ver a nadie. Tal vez, con esa caída lo nuestro, se había acabado. No, ella no era así. Ya habían pasado tres meses, era tiempo más que suficiente para que rehiciera su vida.
Maldigo ese día, el día que decidí subir a esa moto, que decidí correr esa carrera. Pero era necesario hacerlo.
Me mire en el espejo, tenía el pelo más corto de lo que me gustaba. Me lo habían cortado en el hospital, también me habían quitado el piercing. Al principio me molesto mucho, pero ahora, ya me daba igual. Me iba a volver a hacer el piercing, pero, aun no sabía cuando.
Timbraron, bajé las escaleras, casi corriendo. Abrí la puerta. No me lo podía creer era Mai, mi madre había llamado a mi ex. Estaba más guapa de lo que la recordaba, pero, aun así, no sé por qué, no podía decir nada.
Mai: Hola. ¿Estás listo?
Yo: ¿A dónde vamos?
Mai: Al ojo de Londres. Vamos en bus, es que me imaginé que no querrías ir en moto…
Asentí. Era cierto, no quería ir en moto. Pensé en Javi, lo echaba de menos. No era hora de pensar en él. Bueno, él era una de las razones, por las que quería volver a España.
Salimos, cogimos un bus. Ella, me estaba hablando de su vida, yo, de vez en cuando respondía o hacía cualquier comentario.
Mai: ¿Y tú tienes novia?
Yo: No.
No sabía por qué había contestado eso, nunca habíamos acabado. Había una posibilidad por pequeña que fuera, de que Paula aun me siguiera queriendo. Pero que aun no estaba lista para oír a mis padres dando malas noticias, aunque, en este caso, serían buenas, creo.
Mai: Genial, yo tampoco.
Yo: Si tú eres muy bonita, los ingleses son gilipollas.
Ni el coma me había hecho dejar de decir palabras malsonantes….
Mai: _Se rió._ Puede ser, tenía un novio pero cortamos. Fue una pena lo que nos pasó, teníamos que haber sido más cuidadosos.
Yo: Es que no sé cómo se enteraron tus padres…
Mai: Se lo contaría alguien. Hay que bajar aquí.
Bajamos, pagué la entrada. Volvía a tener dinero, había que aprovecharlo.
Subimos juntos, llamarme loco pero juro que la vi, juro que vi a Paula. Dejé de mirar, me fijé en Mai, ella me traía demasiados recuerdos.
Mai: ¿En que piensas?
Yo: En lo nuestro.
Mai: Yo también pensé en ti muchos días, demasiados para ser exactos.
La noria se empezó a mover, me fijé en la gente que estaba a nuestro alrededor. Estaba Paula, ella se me quedo mirando también. Estaba con Jorge, era cierto, ella se había olvidado de mí. Cogí a Mai, la empecé a besar, solo por despecho.
Ella también besó a Jorge. Cuando nos bajamos me fui, solo, sin nadie. Pero Mai me siguió.
Mai: ¿Qué pasa?
Yo: Déjame, ahora no quiero hablar con nadie.
Mai: Vengo en unos quince minutos, no te vayas.
Yo: Vale.
Se dio la vuelta y se fue. En Londres me sentía tan perdido, mañana me iba a España, me daba igual lo que dijera mi madre o mi padre. Yo me vuelvo a mi casa, soy mayor de edad y puedo hacer lo que me dé la gana.
Paula se me estaba acercando.

Yo: Espera aquí.
Jorge: No tardes.
Yo: No tardaré.
Me estaba acercando a Manu, no había venido hasta Londres para nada. Iba a hablar con Manu, no le iba a nombrar lo nuestro, pero necesitaba hablar con él.
Yo: Hola.
Manu: Hola.
Yo: Veo que ya estás bien.
Manu: Sí.
Yo: ¿Cuándo vuelves a España?
Manu: No lo sé. ¿A qué has venido a Londres?
Yo: A hacer el tonto, si te soy sincera. Es que ahora Javi trabaja y Jorge y yo nos equivocamos de vuelo. _ Mentí.
Manu: Cualquiera lo diría. Espera ¿has dicho que Javi trabaja?
Yo: Sí, corre en carreras de motos LE-GA-LES y gana dinero.
Manu: No me imagino a Javi trabajando…
Yo: Ya nosotros tampoco, hasta que vino con trabajo.
Vino la chica con la que antes se estaba besando Manu, me miró mal. Bueno en realidad miró mal a mis pintas, pero es que no tenía ropa y tenía que usar la de Jorge…
Yo: Bueno ya me voy, cuando vuelvas a lo mejor nos vemos…
Mai: Espera no nos presentas.
No hace falta, pensé, sé todo lo que tengo que saber de ti, eres la puta con la que se besó Manu.
Manu: Paula, esta es Mai y Mai, esta es Paula.
Se me acercó para darme dos besos pero yo me dí la vuelta.
Jorge: ¿Ahora a dónde vamos?
Yo: A donde nos dé la gana.
Jorge: Ese beso…
Yo: Podemos volverlo a intentar, si quieres…
Jorge: Yo sí que quiero.
Yo quería a Jorge y me iba a venir bien para olvidar a Manu. Total nunca más lo iba a volver a ver.
Besé a Jorge, nos fuimos al hotel. Me recordó a mi primera vez. Pero esto era más lujoso y más bonito.
Nos bebimos el champán, yo estaba borracha.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Capítulo 26.

Salimos del hotel, Jorge había insistido en acompañarme, habíamos dormido juntos era algo que no me hacía mucha ilusión.
Yo sabía en que hospital estaba Manu, quedaba cerca del hotel. Sería un paseo.
Jorge: Y cuándo lo veas ¿qué vas a hacer? Él sigue en coma ¿no?
Yo: Sí, pero lo quiero ver.
Jorge: Supongo que lo entiendo…
Yo: Si no quieres no hace falta que vengas, sé que no te gustan los hospitales.
Jorge: No me gustan nada, pero así estoy cerca de ti.
Yo: Bueno, luego podemos ir a ver el Big Ben.
Llegamos al hospital.
Yo: ¿En que habitación está Manuel Caamaño? _Le pregunté en un inglés bastante malo.
Enfermera: Le han dado el alta hace una semana. _Jorge, sabía inglés, así que dejé que el hablara
Jorge: ¿Ya no está en el hospital?
Enfermera: No, hace un mes salió del coma,  hace una semana acabo la observación y le dimos el alta.
Jorge: ¿Y sabe dónde puede estar ahora?
Enfermera: No, lo siento.
Me estaba yendo cuando un médico estaba hablando del caso de Manu, decía que los padres le habían contratado para que una vez al mes fuera a ver a su hijo y que tenía que ir mañana.
Me acerque al médico.
Yo: Hola, yo soy amiga de Manuel. ¿Sabe dónde queda su casa?
Médico: Eso es confidencial.
Yo: No lo entiende, yo era su novia sus padres nos querían separar. Vine desde España para verlo.
Médico: Lo siento niña, no puedo decirte nada.
Yo: Debo saberlo.
Se dio la vuelta, el medico llevaba un portafolios en la mano. Lo seguimos. Empezó a atender a un paciente, dejo el portafolios apoyado lo cogí, lo leí deprisa, muy deprisa.
No, no, no aquí esta.
Yo: Jorge, Trae un boli y papel.
Jorge lo trajo, escribí la dirección rápido, muy rápido. Luego dejé el portafolios en su sitio.
Salimos del hospital.
Llamé a un taxi.
Jorge: Eh, eh ¿qué haces? Dijiste, mejor dicho me prometiste que iríamos a ver el Big Ben.
Yo: ¿Tenemos que ir ahora?
Jorge: No, primero vamos a comer, luego nos vamos a ver el Big Ben y quiero subir al Ojo de Londres y luego podemos ir a ver el museo en el que se gravo Harry Potter.
Yo: Y ya que estamos vamos a ver también el museo de cera, ¿no? _Dije sarcásticamente.
Jorge: Bueno, pues ahora que lo dices, no es una mala idea.
No le dije que no, sabía que si me negaba, iba a irse. Me estaba empezando a gustar Jorge. Me gustaba la manera con la que me prestaba atención y las cosas que me decía. Pero eso no era comparable a cuanto quería a Manu.
Yo: Bueno, ¿pues a qué esperas? Vamos.
Sonrió, empezamos a caminar hacía un restaurante. Comimos fish and chips.

Capítulo 25.

Paula se levantó, no sabía a dónde se iba, pero no quería que se fuera.
Alba: Jorge  ¿A dónde vas?
Yo: Al baño. 
Alba: No iras a seguir a Paula ¿verdad?
Yo: No.
Era mentira, la seguí. Ella estaba comprando un billete, lo que yo no sabía era a dónde.
Ella se alejó de allí, yo quería saber a dónde iba.
Yo: ¿A dónde iba la mujer que acaba de comprar un billete?
Srta.: No se lo puedo decir.
Yo: Tiene que decírmelo, es mi hermana. _ Mentí.
Srta.: En ese caso, iba a Londres.
Yo: Pues déme un billete.
Me lo vendió. Genial nos íbamos a Londres. Cuando estaba facturando vi a Paula, menos mal que ella a mí, no.
No podía ir a junto Javi y Alba porque cuando ella se vaya, y yo la siga, van a empezar a pensar mal y después ella, podría sospechar algo… Tenía que hacer tiempo de alguna manera…
En mi bolsillo, tenía un paquete de tabaco que era de Javi, yo llevaba puesta su chaqueta. Me fui a fuera, saque un cigarrillo. Era la primera vez que fumaba, empecé a toser, no sabía que le veían a esto, pero poco a poco, le fui cogiendo el gustillo.
Oí como llamaban a los del vuelo a Londres y entré. Fui de los primeros, me senté. Recé, porque no me tocara al lado. Ella aun no estaba allí, estaba en la ventana y, a mi lado, había una pareja. Estaban muy pegajosos, la vi entrar estaba muy guapa, pero, parecía preocupada. Me tocó delante, ella aun no me había visto, menos mal.
Chica de al lado: Hola, ¿qué haces viajando solo? Si aun eres muy jovencito.
No podía contestarle, si ella me oía, iba a saber que era yo.
Yo: Voy a visitar a mi abuela._ Susurré, fui casi inaudible.
Chica de al lado: ¿Por qué hablas tan bajo?
Paula se dio la vuelta. Supongo que tenía curiosidad por ver a ese joven que estaba detrás de ella y al que no quería que nadie oyera.
Paula: JORGE ¿QUÉ COJONES HACES AQUÍ?
Jorge: Tranquilízate, no seas verdulera. Todo el mundo nos está mirando.
Chico de al lado de Paula: ¿Queréis que os deje mi sitio?
Asentí y  me puse a su lado
Paula: ¿Qué haces aquí?
Se lo expliqué todo.
Paula: ¿Y qué piensas hacer cuándo estemos en Londres?
Yo: No sé ¿qué piensas hacer tú?
Paula: Buscar a Manu.
Claro, ¿qué otra cosa iba a hacer? ella iba a buscar a su amado y yo estaba persiguiéndola. Que patético soy, y lo peor la bronca que me iba a esperar cuando llegara a casa, yo era el niño “bueno” de los dos.
Yo: Lo mejor va a ser que cuando llegue a Londres, coja un billete para Paris.
Paula: Si es lo que quieres…
Yo: No, en realidad preferiría quedarme contigo, pero aquí sobro.
Ella no me contesto. La media hora que quedaba de camino no dijo nada. 
Paula: Mierda, se me olvido traer ropa, y dinero.
Yo: Yo traje en la mochila…
Paula: Jorge…_ Fue un susurro como el de una niña pequeña.
Yo: ¿Qué?
Paula: No quiero que te vayas a París. Quédate conmigo, ahora.
Paula: Jorge déjame tu móvil.
Yo: No tengo.
Paula: ¿Cómo que no tienes?
Yo: Se me cayó al váter.
Paula: Sabe Dios lo que estabas haciendo.
Yo: Nada malo, lo prometo.
Paula: Si a mi me da igual. Pero vamos a un hotel, hay que dormir en alguna parte.
Yo: Vale.
Cogimos un taxi y fuimos a un hotel.
En la recepción del hotel.
Paula: Queremos dos habitaciones.
Yo: ¿Cómo que dos habitaciones? Queremos una.
Paula: ¿Una?
Yo: Me niego a pagar dos habitaciones, pudiendo pagar la mitad.
Paula: ¿Pretendes que durmamos juntos?
Yo: O eso o dormir en la calle, lo que tú prefieras.
Paula: Haz lo que quieras.
Ella se fue a un sofá, estaba de brazos cruzados. Bueno por lo menos hay algo bueno de venir hasta aquí.
Yo: Quiero la habitación más romántica del hotel.
Recepcionista: _ Con un acento inglés_  ¿Con vistas?
Yo: Sí.
Recepcionistas: Le saldrá muy caro.
Yo: ¿Cuánto?
Recepcionista: 309 € la noche.
Yo: Vale.
Tenía la tarjeta de crédito de Javi, iba a tener que adivinar el pin, pero no sería muy difícil fijo que era su fecha de nacimiento.
En efecto lo era. Sonreí.
Yo: Vamos a la habitación es la 69.
 Paula: Vale.
Subimos juntos.
Yo: Venga, no te enfades.
Paula: Déjame en paz.
Yo: Si te vas a poner así, yo me voy.
Paula: No te vayas.
Entramos en la habitación. Encima de la cama de agua había un corazón hecho con pétalos de rosas y una botella de champán y una cesta de frutas en medio del corazón. Mereció la pena gastar todo ese dinero de Javi, aun sabiendo que cuando lo vea, me vaya a matar.
Paula: ¿Pero esto que es?
Yo: Nuestra habitación, ¿te gusta?
Paula: Es tan, tan…
Yo: Lo sé.