lunes, 31 de octubre de 2011

Capítulo 7.

Me quite la ropa, olía demasiado a ella, quería olvidarla, estar solo. El teléfono comenzó a sonar, le había dado el día libre a María, no lo cogí, fuera quien fuera, podía llamar cuando estuviera de mejor humor. Salí de casa cogí la moto. Cogí la autopista, iba a ir a otra ciudad, no llevaba móvil, necesitaba olvidarla. Llegué a otra ciudad, no sabía ni el nombre, pero tampoco me importaba, fui a dar una vuelta, me pare enfrente de una bar, había un montón de gente, pero todos borrachos, entre, una chica se acerco a mí, estaba bastante buena, tendría unos 20 años, iba borracha me invitó a un par de copas, no sé como, pero acabamos en su casa, yo estaba ya algo borracho, y pasó lo que pasó…
Me desperté a su lado, ya estaba más tranquilo, aunque tenía algo de resaca, decidí volver, pero esta noche no iba a dormir en casa. Volví a mi ciudad, empezó a sonar un móvil, ¿pero qué mierda? Pensé. Joder es cierto aun tenía sus cosas en la moto, dejé que sonará no me apetecía hablar con nadie, me dirigí al bar más lúgubre, ya que así estaba mi ánimo también.
Cuando iba por la cuarta copa, escuche una voz a mi espalda, conocía esa voz, la conocía demasiado bien, como para saber a que había venido.
Viviana: Sabía que te encontraría en el lugar más sombrío de la ciudad.
Yo: ¿A qué has venido?
Viviana: Estaba preocupada, no respondías al móvil, así que decidí buscarte.
Yo: Eso no contesta a mi pregunta, ¿A QUÉ COÑO HAS VENIDO?
El alcohol estaba surgiendo efecto, me estaba alterando.
Viviana: No hay nadie en mi casa, si quieres venir, pensé qué tal vez…
Si, eso me iba a sentar bien, decidí que iría, después de todo, no tenía nada mejor que hacer.
Yo: Me voy a quedar un rato más aquí, luego voy.
Viviana: Pero Manu…
Yo: ¡HE DICHO QUE TE' LARGUES!
Salio del bar, pedí otra copa, no había bebido lo suficiente como para olvidarla, a la sexta copa, fui a casa de Vivi, sí, sexo sin compromiso, eso me iba a sentar bien.


Estaba mojada, sin casa y sin nada que hacer. Se había pasado, pero él me había dicho cosas que me hacían daño, mucho daño. Pero me  había mostrado tan inmadura como él. No sabía a donde ir, bueno, supongo que iré a casa de Javi, ya que queda aquí cerca, me dirigí allí, no le iba a decir lo que había pasado, no se lo iba a decir a nadie. Timbré  casa era el tercer piso, no me gustaba esa casa, estaba desordenada y sucia, pero era mejor que dormir en la calle, me abrió Javi.
Javi: ¿Qué coño haces aquí?
Alba estaba en casa de Javi. Si le había interrumpido, ya me lo imaginaba.
Yo: Hacer lo que queráis no os pienso molestar.
Alba: Estás mojada.
Yo: ¿De verdad? no me había dado cuenta.
Alba: ¿Qué ha pasado?
Yo: Nada.
Javi: Ahora traigo algo de ropa.
Alba: ¿No me vas a decir que pasó?
Yo: No pasó nada.
Javi trajo la ropa, no sabía de quién era, tampoco me importaba, tenía frío.
Javi: ¿Sabes algo de Manu? no me coge el teléfono y tiene el móvil apagado.
Yo: Llámalo a mi móvil, lo tiene él.
Javi lo llamó tampoco le cogió.
Yo: Alba, ¿me dejas dormir en tu casa hasta el lunes? no tengo llaves. _Hoy aun era sábado.
Alba: Si, pero deberías cuidarlas más.
¿Cuidarlas más? Oh si es que ahora le iba ha hacer frente a alguien tan ancho como Manu que seguro que un solo golpe suyo te puede romper un hueso. Me dirigí al baño, me puse la ropa que me había traído Javi, yo me fui a la sala, preferí dejar a Alba y a Javi solos en la habitación. Javi vivía solo, supongo que por eso estaba la casa tan sucia, pero los fines de semana le tocaba cuidar del hermano pequeño porque su madre trabajaba. Bueno aunque no era tan pequeño teniendo en cuenta que tenía mi edad. Físicamente se parecía bastante a Javi, pero en la forma de ser no se parecían nada, se llama Jorge.
Cuando entre en la sala él estaba allí sentado, me senté a su lado, me ofreció una lata de cerveza, la acepté. Nunca me había gustado demasiado la cerveza, pero quería beber para olvidar. Él estaba sin camiseta, nunca me había dado cuenta de lo bueno que estaba, aunque tampoco me había fijado nunca en él.
Jorge: Tienes mala cara, ¿te pasa algo?
Le conté lo que me había pasado.
Jorge: Pues menudo gilipollas a una chica tan guapa como tú no se le puede hacer eso.
Parecía que me comprendía, de repente me entraron unas ganas enormes de besarlo, además una relación con él no estaría tan mal, él viene a mi colegio, aun que no esta en mi clase y casi no tenemos relación.
Me acerque cada vez más a él, él hizo lo mismo. Entonces vi como cerraba los ojos, los cerré yo también. Nos besamos, fue un beso apasionado, como cuando sientes que alguien te gusta sin casi conocerlo. Había química entre nosotros.
Yo tenía sueño, la verdad es que había sido un día muy largo. En esa casa no había sitio para mí, solo estaba la cama de Javi y el sofá-cama en el que iba a dormir Jorge.
Yo: Tengo sueño.
Jorge: Si quieres puedes dormir conmigo, preciosa.
Preciosa, por qué tuvo que decir eso, me recuerda tanto a él. No pude evitar pensar en Manu en ese momento.
Yo: Gracias, ¿pero esta cama no es muy pequeña?
Jorge: Mejor.
Dormimos juntos, muy juntos, me recordó a Manu y lo que me hizo, pero no iba a pensar en eso ahora, Jorge me gustaba, no demasiado, porque no podía quitarme a Manu de la cabeza, después de todo lo que me ha hecho ¿cómo puedo seguir pensando en él? Me despertó un hilo de luz que entraba por la ventana, cuando me quise dar cuenta, Jorge no estaba a mi lado, ¿Qué hora era? No podía ser muy tarde, de repente Jorge entro en la sala.
Jorge: Buenos días princesa.
Yo: _Vi que tenia algo en las manos_ Hola, ¿qué es eso?
Jorge: Te he hecho el desayuno, son fresas con chocolate.
Yo: ¿Para desayunar?
Jorge: La originalidad está en salirse del marco.
Recién levantado estaba más guapo de lo normal, su perfecto y suave pelo liso estaba desordenado eso me pareció muy sexi, al contrario que el hermano lo llevaba largo, el flequillo se le caía encima de los ojos, le daba un aspecto de niño bueno y eso me encantaba.
Se metió una fresa con chocolate en la boca, y se acerco a mí, le di un mordisco, nuestros labios se rozaban, eso me excitó.
Jorge: Me gustas demasiado, ¿lo sabías?
Yo: Sí, tú a mí también me gustas.
Jorge: ¿Querrías ser mi novia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario