domingo, 27 de noviembre de 2011

Capítulo 19.

MES UNO.
Pasó un mes, ya estábamos en verano, el instituto había acabado. Javi no volvió a correr en ninguna carrera, siempre decía que era por respeto a su amigo, pero yo creo que el accidente le dejo marcado. Este iba a ser mi verano, mejor dicho nuestro verano, pero todo ha cambiado ahora.
Nunca lo deje de querer, ni un minuto deje de pensar en él. Mire mi tatuaje, yo estaba en la playa que Javi me había enseñado… últimamente estaba siempre sola, no quería estar con nadie…
Javi: Sabía que ibas a estar aquí.
Yo: Quería estar sola.
Javi: Me lo imaginaba, ¿estás muy mal?
Yo: Sí, ¿tú no?
Javi: Claro, pero sigo siendo fuerte por él, él no querría vernos así. Hoy puedes venir a casa a cenar conmigo y con Alba.
Yo: No se si iré.
Javi: Coge la moto y vámonos al cine, Alba nos esta esperando.
Me levanté, no me apetecía ir al cine, pero Javi era más fuerte que yo, y él lo estaba pasando mal y aun encima me quería ayudar, algo no muy usual en él.
Me monté en la moto, era la de Manu. Con los seis mil euros que habían ganado, habíamos decidido arreglarla. Yo no la cogía nunca pero hoy no sé, me apetecía sentirlo, hoy haría 2 meses que nos conocimos…
Fuimos al cine, no fuimos al que habíamos ido cuando conocí a Manu, fuimos a otro.
Javi saludó a Alba con un beso, últimamente delante de mi eran menos empalagosos.
Alba: Hola Paula, este es Guille.
Me dí la vuelta Alba me siguió.
Alba: ¿Qué te pasa?
Yo: ¿¡TE PIENSAS QUE CON QUE ME PRESENTES A OTRO ME VOY A OLVIDAR DE MANU!? ¡PUES TE EQUIVOCASTE!
Alba: No lo traje para que olvidaras a Manu, ni mucho menos, él es irremplazable, para ti y para todos, ¿vale? Pero quedé con él, y solo te lo estaba presentando, me pareció de mala educación no hacerlo.
Yo: Como me robe el bolso, me voy. Te aviso.
Me recordaba a la primera “cita” con Manu, me había quitado el bolso y luego habíamos ido a su casa.
Yo: ¿Qué peli vamos a ver?
Alba: ¿Una de risa?
Yo: No me apetece reírme.
Alba: Pues por eso mismo.
No dije nada, no me apetecía hablar, quería irme a casa. Ahogarme en mis penas, aun no lo había superado, ellos lo sabían y querían que fuera feliz.
Javi: Últimamente no comes nada.
Yo: No tengo hambre.
Javi: No te voy a dejar morirte de hambre, Manu se enfadaría conmigo.
Yo: Morirme, una bonita opción.
Javi: Sabes, no haces gracia diciendo eso.
No me importaba, cada vez me pasaba más tiempo con Javi. Se notaba que le faltaba algo, tenía más amigos pero le faltaba el mejor. Sí, había pensado en el suicidio un par de veces, pero Javi siempre había evitado que hiciera ninguna estupidez, yo creo que yo le recordaba a Manu, y que quería que cuando el volviera todo estuviera igual que como lo dejó, pero eso era imposible, yo no puedo parar de preguntarme si volverá algún día.
Yo: ¿Para que vivir? Él ya no esta.
Javi: Va a volver.
Yo: ¿Y cuánto voy a tener que esperar?
Alba: Bueno vais a acabar discutiendo, así que vamos.
Estaba en medio de Javi y Guille. No me reí, no me apetecía.
Guille: No creo que, a ese tal Manu, le hiciera gracia verte así.
Yo: A mí tampoco me hizo gracia verlo, como lo vi, además, tú no lo conoces, ¿qué me tienes que decir tú de él?
Guille: Nada, pero quizá ya es hora de pasar página.
Yo: Quizá… pero bueno, no quiero pasar página sin él.
Salimos del cine, no me había enterado de nada, pero, no me importaba.
Javi: ¿Vamos a cenar a mi casa?
No dije nada, me fui a la moto de Manu, no sé por qué la usaba, me hacía daño. Ahí fue donde estuvo Manu por última vez, lo estaba dando todo en esa carrera, se le veía feliz. Me pregunte un millón de veces cual sería su último pensamiento. No podía parar de sentirme culpable, si yo no hubiera estado ahí él no me habría mirado, y seguramente no se habría caído. ¿Estaría soñando conmigo ahora mismo? Seguro que yo en su estado si lo haría… Lo echaba de menos, no sabía nada de él. Los padres no me cogían el teléfono. A lo mejor se despertó, no creo, me habría enterado.
Javi estaba a mi lado, me estaba mirando, creo que le doy pena, o que se siente identificado conmigo. Parece ser que hoy cada persona iba en su propia moto.
Yo: ¿Qué miras?
Javi: Nada, ¿en qué pensabas?
Yo: Pensaba en él.
Javi: No pensarías en hacer ninguna tontería ¿verdad?
Yo: No, no pensaba en eso. Pensaba en si estará despierto ya, si cuando se despierte me voy a enterar y en por qué cojones los padres no me cogen el teléfono.
Javi: Claro que nos vamos a enterar, él nos va a llamar, y sus putos padres, bueno, simplemente son retrasaditos.
Yo: Ya, ¿y si no se acuerda de nosotros?
Javi: Entonces no sé que va a pasar, pero algo así no se olvida fácilmente.
Fui a su casa, me lo pasé bien, Javi y Alba no nos dejaron solos. Era raro, era muy raro… Guille era majo, pero, no era Manu.
Yo: Alba, Javi podéis iros no me voy a suicidar, eso a Manu no le haría gracia.
Alba: ¿Qué insinúas?
Yo: Que os queréis ir. Total, me voy a ir dentro de un rato…
Alba: ¿A dónde vas a ir?
Yo: A casa…
Alba: ¿Has bebido?
Yo: Joder pareces mi madre, queréis dejarme en paz.
Salí de la casa, pegue un portazo, estaba llorando. Deje la moto allí, no la cogí. La casa de Javi quedaba a kilómetros de la mía, me daba igual. Empecé a andar.
Guille: Tu casa es para el otro lado, según lo que me dijo Alba.
Yo: Ya lo sabía, no te pienses que no lo sabía. Pero voy a casa de Jorge.
No sabía porque había dicho eso, me arrepentí, hacía algo más de un mes que no hablaba con él. Solo le decía hola y adiós.
Guille: ¿Jorge? El hermano de Javi, con el que hace que no te hablas…
Yo: Sí, exactamente ese Jorge, ¿qué pasa? ¿Me espías o algo así?
Guille: ¿Quieres que te acompañe? Solo es para asegurarme de que no te pasa nada por el camino.
Yo: Me puedo defender sola._ ¿Qué pasa? este se pensaba que era tonta ¿o que?
Guille: No lo dudo.
Yo: Pues entonces, déjame en paz.
Guille: Soy un caballero y he decidido escoltarte.
Yo: Quiero irme sola.
Guille: No lo entiendes, me mandan para vigilarte.
Yo: Sabía que no se fiaban de mí, a ver, entre tú y yo. No estoy loca y aprecio mi vida. Que hiciera el tonto un par de veces, no significa que ahora no sepa lo que esta mal, además ni siquiera sangré. _Guille me estaba empezando a cansar.
Guille: No entiendo porque te quisiste suicidar.
Yo: Créeme yo tampoco, aun estaba muy reciente lo de Manu, pensé que no podría vivir sin él.
Guille: Pero si lo llevabas conociendo un mes.
Yo: Lo sé, pero aun así me duele. Lo quería mucho, muchísimo.
Guille: ¿De verdad vas a casa de Jorge?
Yo: No sé, tendría que arreglarlo con él, pero ahora ya es tarde. Mejor voy por la mañana.
Bostecé, estaba cansada, pero no quería dormirme, si me dormía iba a tener pesadillas. Bueno la pesadilla no era el sueño en si, sino levantarme y saber que él no iba a estar.
Guille: Ahora si que lo he decidido, te acompaño a casa, no quiero que te duermas por el camino. ¿Vamos en moto o andando?
Yo: Quiero dar un paseo.
Guille: Como quieras.  

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