Yo: ¿Quién era?
Mamá: No importa.
Yo: ¿Era para mí?
Mamá: No.
Yo: Si te llama Paula, pásamela.
Mamá: No creo que llame, nunca lo hizo.
Eso me rompía el corazón, si eso le hubiera pasado a ella, yo llamaría todos los días. Vale podía estar enfadada, yo le oculte cosas, pero la quería y eso es lo que importaba.
Yo: Déjame llamarla.
Mamá: ¿Para qué?
Yo: Quiero hablar con ella.
Mamá: ¿No ves que no le importas? nunca le importaste. Sino se habría preocupado en llamarte. Arréglate, que hoy tienes visita.
Ya había pasado un mes desde que salí del coma, y desde aquello no había salido del chalet de mis padres, me daba miedo coger la moto.
Yo: Vale, ¿y cuándo volvemos a España?
Mamá: Aun no lo sé, tiene que venir el doctor a verte.
Yo: ¡NI QUE EN ESPAÑA NO HUBIERA MÉDICOS!
Mamá: No grites.
Estaba enfadado. Primero, porque ella no me llamaba y segundo, porque yo quería volver y mi madre, no.
Le quité el teléfono a mi madre, la llamé…
Pii…Pii…Pii…Pii… No me cogió. Sería verdad que no quería hablar conmigo. Me fui a arreglar, no me apetecía ver a nadie. Tal vez, con esa caída lo nuestro, se había acabado. No, ella no era así. Ya habían pasado tres meses, era tiempo más que suficiente para que rehiciera su vida.
Maldigo ese día, el día que decidí subir a esa moto, que decidí correr esa carrera. Pero era necesario hacerlo.
Me mire en el espejo, tenía el pelo más corto de lo que me gustaba. Me lo habían cortado en el hospital, también me habían quitado el piercing. Al principio me molesto mucho, pero ahora, ya me daba igual. Me iba a volver a hacer el piercing, pero, aun no sabía cuando.
Timbraron, bajé las escaleras, casi corriendo. Abrí la puerta. No me lo podía creer era Mai, mi madre había llamado a mi ex. Estaba más guapa de lo que la recordaba, pero, aun así, no sé por qué, no podía decir nada.
Mai: Hola. ¿Estás listo?
Yo: ¿A dónde vamos?
Mai: Al ojo de Londres. Vamos en bus, es que me imaginé que no querrías ir en moto…
Asentí. Era cierto, no quería ir en moto. Pensé en Javi, lo echaba de menos. No era hora de pensar en él. Bueno, él era una de las razones, por las que quería volver a España.
Salimos, cogimos un bus. Ella, me estaba hablando de su vida, yo, de vez en cuando respondía o hacía cualquier comentario.
Mai: ¿Y tú tienes novia?
Yo: No.
No sabía por qué había contestado eso, nunca habíamos acabado. Había una posibilidad por pequeña que fuera, de que Paula aun me siguiera queriendo. Pero que aun no estaba lista para oír a mis padres dando malas noticias, aunque, en este caso, serían buenas, creo.
Mai: Genial, yo tampoco.
Yo: Si tú eres muy bonita, los ingleses son gilipollas.
Ni el coma me había hecho dejar de decir palabras malsonantes….
Mai: _Se rió._ Puede ser, tenía un novio pero cortamos. Fue una pena lo que nos pasó, teníamos que haber sido más cuidadosos.
Yo: Es que no sé cómo se enteraron tus padres…
Mai: Se lo contaría alguien. Hay que bajar aquí.
Bajamos, pagué la entrada. Volvía a tener dinero, había que aprovecharlo.
Subimos juntos, llamarme loco pero juro que la vi, juro que vi a Paula. Dejé de mirar, me fijé en Mai, ella me traía demasiados recuerdos.
Mai: ¿En que piensas?
Yo: En lo nuestro.
Mai: Yo también pensé en ti muchos días, demasiados para ser exactos.
La noria se empezó a mover, me fijé en la gente que estaba a nuestro alrededor. Estaba Paula, ella se me quedo mirando también. Estaba con Jorge, era cierto, ella se había olvidado de mí. Cogí a Mai, la empecé a besar, solo por despecho.
Ella también besó a Jorge. Cuando nos bajamos me fui, solo, sin nadie. Pero Mai me siguió.
Mai: ¿Qué pasa?
Yo: Déjame, ahora no quiero hablar con nadie.
Mai: Vengo en unos quince minutos, no te vayas.
Yo: Vale.
Se dio la vuelta y se fue. En Londres me sentía tan perdido, mañana me iba a España, me daba igual lo que dijera mi madre o mi padre. Yo me vuelvo a mi casa, soy mayor de edad y puedo hacer lo que me dé la gana.
Paula se me estaba acercando.
Yo: Espera aquí.
Jorge: No tardes.
Yo: No tardaré.
Me estaba acercando a Manu, no había venido hasta Londres para nada. Iba a hablar con Manu, no le iba a nombrar lo nuestro, pero necesitaba hablar con él.
Yo: Hola.
Manu: Hola.
Yo: Veo que ya estás bien.
Manu: Sí.
Yo: ¿Cuándo vuelves a España?
Manu: No lo sé. ¿A qué has venido a Londres?
Yo: A hacer el tonto, si te soy sincera. Es que ahora Javi trabaja y Jorge y yo nos equivocamos de vuelo. _ Mentí.
Manu: Cualquiera lo diría. Espera ¿has dicho que Javi trabaja?
Yo: Sí, corre en carreras de motos LE-GA-LES y gana dinero.
Manu: No me imagino a Javi trabajando…
Yo: Ya nosotros tampoco, hasta que vino con trabajo.
Vino la chica con la que antes se estaba besando Manu, me miró mal. Bueno en realidad miró mal a mis pintas, pero es que no tenía ropa y tenía que usar la de Jorge…
Yo: Bueno ya me voy, cuando vuelvas a lo mejor nos vemos…
Mai: Espera no nos presentas.
No hace falta, pensé, sé todo lo que tengo que saber de ti, eres la puta con la que se besó Manu.
Manu: Paula, esta es Mai y Mai, esta es Paula.
Se me acercó para darme dos besos pero yo me dí la vuelta.
Jorge: ¿Ahora a dónde vamos?
Yo: A donde nos dé la gana.
Jorge: Ese beso…
Yo: Podemos volverlo a intentar, si quieres…
Jorge: Yo sí que quiero.
Yo quería a Jorge y me iba a venir bien para olvidar a Manu. Total nunca más lo iba a volver a ver.
Besé a Jorge, nos fuimos al hotel. Me recordó a mi primera vez. Pero esto era más lujoso y más bonito.
Nos bebimos el champán, yo estaba borracha.
No hay comentarios:
Publicar un comentario