Papá: Manuel ¿qué vas a hacer con tu vida?
Yo: Me vuelvo a España.
Papá: ¿Vas a trabajar?
Yo: No.
Papá: Queremos que estudies.
Yo: No.
Mamá: Ya te hemos matriculado, y sí, es en España.
Yo: No quiero estudiar, hace mucho que dejé los estudios.
Mamá: Si se te daban bien. Nunca tocabas un libro, ni hacías los deberes y aun así aprobabas.
Yo: No quiero estudiar.
Papá: Vas a hacer lo que yo quiera, que para eso te mantengo. Además, ¿qué va a pasar cuándo te faltemos? ¿Qué vas a hacer?
Yo: Que me voy a gastar la herencia y luego, ya se verá…
Papá: Hemos vuelto a amueblar tu casa. Pero solo te dejaremos vivir allí y te seguimos manteniendo, si vas ala colegio.
Yo: Vale, ¿y tengo mi moto allí?
Mamá: No, no la encontramos creo que Javier se quedo con ella.
Típico de Javi, vio la oportunidad de tener una moto de repuesto y se quedo con ella. Bueno aunque después de la caída, fijo que quedo hecha una mierda…
Papá: No quiero hablar más del tema, vas a estudiar y punto.
Rompí lo que más cerca tenía, no me fije en lo que era ni me importo. Estaba cabreado, muy cabreado, por el simple hecho, de que no tenía motivos para estar feliz.
La siguiente semana que volvimos de París Jorge y yo la disfrutamos al máximo, prometimos no nos olvidarnos el uno del otro. Pero claro, nos habíamos dado un tiempo, para no caer en la tentación. Mi madre y mi hermana ya habían vuelto, no me pudo decir nada sobre todo lo que había hecho este verano, porque ella me había dejado sola. Confió en mí dejándome sola, el error fue suyo no mío.
En unas semanas empezaban las clases…
Mamá: Cariño, me tengo que ir, te voy a dejar sola, otra vez. ¿Quieres venir?
Yo: Ni de pequeña quise ir contigo, ¿por qué debería cambiar de idea ahora?
Mi madre tenía una cadena de tiendas de ropa que estaba empezando a expandirse internacionalmente, y viajaba mucho, no sé por qué ni me importaba. Siempre me dejó sola.
Mamá: No te pongas así.
Yo: Lárgate y déjame en paz, tú nunca estás conmigo, pero ¿sabes que? Tampoco quiero que estés.
No sé lo que es poder contarle las cosas a tu madre, y poder confiar en ella, ni lo pesadas que son a veces diciéndote mil veces la misma cosa, o pidiéndote que recojas tus cosas, yo quiero saber que es tener una madre.
Me fui a la habitación y empecé a llorar, me había criado sola, en eso me parecía mucho a Manu…
Hoy empezaba el bachillerato. Estaba nerviosa, me monté en la moto de Manu, ya me daba igual usarla. Lo tengo más que superado. Cogí el móvil me puse los cascos y fui hasta allí. Alba también iba a estudiar cosa que no me esperaba, pensaba que cuando acabara la ESO , lo dejaría, nunca se le dio muy bien eso de los estudios. Yo tenía que ir a timbrarle a su casa, para ir juntas el primer día…
Iba en la clase del hermano de Aarón, era un empollón pero, muy guapo, llevaba las gafas que están tan de moda, las ray-ban. Le quedaban muy bien, pero ese chava,l era muy raro. Aarón me lo presentó un día que fui a su casa, me cayó fatal, se parece tan poco a su hermano… Creo que lo único que tienen en común es que sus nombres empiezan por A, él se llama Alexei, ese color rubio de pelo y sus ojos claros…
Las clases acabaron bien, bueno pero el primer día de clase nunca se hacía nada…
Alba: ¿Viste quién está allí?
Yo: Sí, me da igual.
Alba: No le vas a hablar.
Yo: No.
Alba: No te importa que yo siga siendo su amiga ¿no?
Yo: Lo que pasó entre nosotros, pasó entre nosotros, no os metáis en medio.
Alba: Vale.
Me fui a la moto, Manu estaba a su lado, genial…
Yo: ¿Qué quieres?
Manu: Creo que esto es mío._ Toco con su mano la moto.
Yo: Ya lo sé, toma las putas llaves y déjame en paz. _ Le tiré las llaves.
Manu: Así no se dan las cosas, Paula así no, las coges y me las das bien.
Yo: No pienso recogerte las llaves, tienes manos.
Manu: ¿Cómo vas a volver a casa?
Yo: Ese es mi problema, no el tuyo.
Manu: Te invito a comer.
Yo: Antes muero de hambre.
Manu: Podemos saltarnos la parte del cabreo, es que estás como cuando nos conocimos. Te morías por mis huesos pero fingías lo contrario, vamos o lo intentabas.
Yo: Créeme ahora no me gustas, me das asco.
Manu: Te voy a recuperar, aun no sé como pero, lo voy a hacer.
Yo: Que tengas suerte en eso, para empezar, yo no quiero saber nada de ti. NUNCA.
Manu: Eso lo dices ahora, bueno, también lo decías antes pero como me sigues hablando, cosa que me encanta, me demuestras lo contrario.
Yo: Déjame.
Manu: Si te robo el bolso ¿vendrías a comer conmigo?
Yo: Hoy no llevo bolso.
Manu: Llevas mochila, bueno rectifico Si te robo la mochila_ recargó mucho esa palabra._ ¿vendrías a comer conmigo?
Yo: No.
Manu: Venga, no seas borde.
Yo: Déjame en paz, ya te devolví la moto, ahora ya puedes ir a recoger a tu amiga de Londres, o a la que tengas ahora.
Manu: Ahora no tengo a nadie, y estás celosa. Cosa que no entiendo, porque tú estabas con Jorge.
Ese gilipollas se pensaba que estaba con Jorge, luego gracias a él volvimos pero no, en ese momento, no estábamos.
Yo: No fui a Londres con Jorge porque fuera mi novio, fui a verte, me escapé de Javi y me fui a Londres, solo a verte porque yo te A-MA-BA. Pero después de ese beso me dí cuenta de que eras un completo idiota y sí, salí con Jorge.
Manu: Eso cambia las cosas. Tengo el coche, ¿quieres qué te deje la moto?
Paula: No, ¿puedes irte?
Manu: Si quieres te llevo al lugar más lujoso de la ciudad, me perdí tu cumpleaños, te lo debo.
Paula: NO, quiero que te largues.
De repente apareció Aarón, no sé de dónde, tampoco me importaba, ahora no estaba pensando en eso.
Aarón: Manu, eres mi amigo pero déjala en paz.
Manu: ¿Qué tienes tú que decirme eeh?
Aarón: Le hiciste daño, ¿quieres dejarla en paz? joder.
Me monté detrás de su moto, le agarre mucho, lo hice por molestarlo.
Aarón: Son las dos, si quieres vamos a comer por ahí y a dar una vuelta y luego te llevo a casa.
Yo: Vale, vamos a donde quieras…
Fuimos a un bar, tomamos algo y luego fuimos a dar una vuelta. Hablamos del colegio, del verano y de muchas cosas más. Eran las once, el tiempo se me pasó volando, Aarón me caía muy bien, digamos que es mi mejor amigo… Me llevo por un callejón oscuro…
Yo: Aarón mi casa no queda por aquí…
Aarón: Es un atajo.
Se bajó de la moto, después me bajo a mí. Eso estaba muy oscuro, podría decir que tenía miedo, pero confío en Aarón y se que él no va a dejar que me pase nada…
Me empezó a besar, le empuje y lo aparte.
Yo: ¿QUÉ COJONES HACES?
Me empotro contra la pared, yo estaba temblando.
Yo: SOCO.. _Intente gritar, pero Aarón me puso la mano en la boca, total no serviría de nada, allí nadie me oiría, y además, de lo nerviosa que estaba, no me salían las palabras.
Aarón: Cariño, grita si quieres, pero nadie te va a escuchar…
Me puso contra la pared, yo estaba forcejeando y me di un golpe que me dejo sin sentido…
No hay comentarios:
Publicar un comentario