Alba: Javi ¿a dónde vas?
Se acababa de levantar, estaba despeinada. La besé.
Yo: Al gimnasio con unos amigos.
Alba: ¿Vas a tardar mucho?
Yo: No lo sé. Me tengo que ir.
La besé otra vez.
Alba: Vuelve entero a casa, sabes no me gustaría que acabaras como Manu.
Yo: A mí tampoco, además ¿qué iba a hacer tanto tiempo en coma? sin poder follar. _Me reí.
Alba: No me hace gracia.
Salí, cogí la moto, había quedado con el Inglés, Fran y Jose. Ahí faltaba alguien, me faltaba él, mi mejor amigo, no sé como había conseguido estar tanto tiempo ya sin él.
Inglés: Te estábamos esperando.
Yo: Pues vamos.
Entramos a los vestuarios, nos cambiamos de ropa. Ellos estaban hablando de la carrera que había hoy, yo, ya no corría.
Fran: ¿Te apuntas?
Yo: ¿A qué?
Fran. A la carrera, por supuesto.
Yo: Yo, ya no corro.
Jose: Déjalo, el nenaza tiene miedo desde lo que le paso a su amigo.
Yo: Yo no le tengo miedo a nada ni a nadie, y le tengo respeto a lo que le paso a mi amigo, creo que no hace falta que insultes mongol.
Jose: Pues corre esta noche.
Yo: Lo haré. Pero quiero un combate, vamos al ring, ¿o te vas a rajar eeh Jose?
Me puse los guantes, le iba a dar una paliza por lo que había dicho de Manu, lo había tratado como si no fuera una persona, como si estuviera muerto. Manu era mi mejor amigo y él se merecía que pegara a uno de mis amigos.
El Inglés y Fran nos estaban mirando, empecé a pegarle, muy fuerte, en la cara, en el estomago. Él me intentaba dar, pero yo esquivaba todos los golpes, o casi todos, y para eso que, no me hacía daño. Uno me dio en la ceja, bueno otra cicatriz más para la colección, total a Alba le gustaban mis cicatrices, le parecían sexys. Lo tiré al suelo y le seguí pegando.
Yo: ¿Quién es el nenaza ahora eeh?
Inglés: Para, lo vas a matar.
Me di la vuelta, me fui a los vestuarios, Jose no se movía, tampoco me importaba mucho.
Fran: Recuérdalo esta noche.
Me estaba duchando, ¿qué había hecho? Me había prometido a mi mismo que no iba a volver a correr. Esto no era por mí, era por Manu, mi mejor amigo. No lo podía ver mal, ella también quería a Manu. Bueno, no sé como se lo iba a decir. Cuando acabé de ducharme, fui a junto Alba, íbamos a comer juntos.
Ella me estaba esperando, no se lo iba a decir de repente iba a esperar a que estuviéramos comiendo, para decírselo. La besé.
Yo: ¿A dónde vamos a comer?
Alba: ¿Qué te parece en mi casa? no va a haber nadie…
Yo: Vale…
Le ayude a hacer la comida, la verdad es que no era muy buen cocinero.
Alba: ¿Qué tal en el gimnasio?
Yo: Bien, hicimos boxeo, le metí una paliza Jose, aunque se lo merecía.
Alba: Eso explica la herida que tienes en la ceja.
Yo: A si… ¿Sabes? hoy corro.
Alba: ¿Cómo que corres?
Yo: Sí.
Alba: Creía que no ibas a volver a correr, después de lo que le paso a Manu, no me hace gracia que corras.
Yo: Si corro es porque quiero, además, digamos que me pico fácilmente.
Alba: Bueno, haz lo que quieras.
Yo: ¿Me vas a ir a ver?
Alba: No sé…supongo que sí.
Yo: Venga no te enfades…
Alba: ¿Y si te pasa lo que le pasó a Manu?
Yo: Vamos nunca me pasó nada, él solo se despistó...
Alba: Ya, pero es que tengo miedo, no sé que iba a hacer sin ti. Y tú también podrías despistarte, a Manu tampoco le había pasado nada nunca y mira.
Me callé, era cierto, a Manu nunca le había pasado nada y su moto era mejor que la mía. Pero bueno, no me iba a pasar nada.
Yo: Bueno, le falló la moto, se desconcentró un momento y se calló. Yo no me voy a desconcentrar.
Alba: Más te vale. _ Me beso._ No sé como le voy a decir a Paula que vas a correr. No le va a hacer gracia volver allí.
Yo: Bueno, si no quiere no tiene por que venir, pero si tú quieres, intenta convencerla.
Estaba sola y aburrida en casa, pero no me apetecía hacer nada. Me pasé los dedos por mi tatuaje, que raro Alba no me había llamado para ver si seguía viva. Estaría ocupada con Javi, total su preocupación es inútil, no pienso hacer nada malo. Pensé en esa noche, en como lo había visto, en mi enfado, en como perdió el control y como se… no quería pensar esa parte. Después mi mente empezó a vagar en los recuerdos, pensé en la primera vez que nos besamos en aquel baño de chicos, cuando me robo el bolso, las compras, los pingüinos, el jacuzzi… Tenía un montón de recuerdos. El teléfono empezó a sonar, no sé porque pero presentía que era Alba.
Yo: ¿Quién?
Alba: ¿Quién esperas que sea?
Yo: Lo sabía, sigo viva, ale ya puedes estar tranquila.
Alba: ¿Hoy vas a hacer algo?
Yo: No…
Alba: Genial, pues vamos a ver una carrera.
Yo: Yo no voy a volver a ese lugar.
Alba: Bueno, tú verás, pero mejor que quedarte en casa, aburrida, total, vas a hacer lo mismo, estés donde estés vas a pensar en Manu.
Yo: No quiero ir.
Alba: Genial, eso no significa que no vayas a hacerlo, te paso a recoger a las 8.
Yo: No voy a…_ Mis intentos de reclamación fueron inútiles, ya había colgado.
Ella quería que volviera allí, quería abrir más la herida. Genial, llamé a los padres de Manu, no me iban a coger pero bueno.
Piii…Piii…Piii…
Madre de M. : ¿Quién?
Yo: Paula.
Madre de M.: ¿Qué quieres?
Yo: Saber como está Manu.
Madre de M.: Está como lo viste la última vez.
Yo: No se sabe cuándo va a salir ¿verdad?
Madre de M.: No.
Yo: Vale.
Me colgó, a Manu nunca le habían caído bien sus padres, eran unos estirados, engreídos y su hijo no les importaba, nada. Tenía la imagen grabada de Manu, en la cama, viendo como sus padres se lo llevaban, empecé a llorar. Pensaba en él más de lo que debería. Miré mi armario, estaba la ropa que él me había regalado, ni siquiera la había colgado, estaba tirada. Llevaba un mes así, y no la pensaba colgar en un armario que no fuera el suyo. No sé como, pero las ocho llegaron mucho antes de lo que pensaba, ¿en qué cojones he matado el tiempo?
Sonó el timbre, no me levante, ella tenía unas llaves de mi casa, por si las volvía a perder. Podía abrir si le daba la gana.
Alba: ¿Qué haces tirada en la cama y sin vestir?
Yo: No pensaba ni pienso ir.
Alba: No hay tiempo de discutir, anda vístete.
Yo: ¿Tú pensaste en mí? Pensaste si me iba a hacer daño ir, ¿verdad que no?
Alba: Claro que pensé en todo eso, también pensé en que te puede ayudar a superarlo.
Yo: Ya lo tengo superado, no me hace falta ir.
Alba: Pues si lo tienes tan superado, vamos.
Yo: Joder…
Alba: ¡Apura!
Yo: No me metas prisa.
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