Paula se levantó, no sabía a dónde se iba, pero no quería que se fuera.
Alba: Jorge ¿A dónde vas?
Yo: Al baño.
Alba: No iras a seguir a Paula ¿verdad?
Yo: No.
Era mentira, la seguí. Ella estaba comprando un billete, lo que yo no sabía era a dónde.
Ella se alejó de allí, yo quería saber a dónde iba.
Yo: ¿A dónde iba la mujer que acaba de comprar un billete?
Srta.: No se lo puedo decir.
Yo: Tiene que decírmelo, es mi hermana. _ Mentí.
Srta.: En ese caso, iba a Londres.
Yo: Pues déme un billete.
Me lo vendió. Genial nos íbamos a Londres. Cuando estaba facturando vi a Paula, menos mal que ella a mí, no.
No podía ir a junto Javi y Alba porque cuando ella se vaya, y yo la siga, van a empezar a pensar mal y después ella, podría sospechar algo… Tenía que hacer tiempo de alguna manera…
En mi bolsillo, tenía un paquete de tabaco que era de Javi, yo llevaba puesta su chaqueta. Me fui a fuera, saque un cigarrillo. Era la primera vez que fumaba, empecé a toser, no sabía que le veían a esto, pero poco a poco, le fui cogiendo el gustillo.
Oí como llamaban a los del vuelo a Londres y entré. Fui de los primeros, me senté. Recé, porque no me tocara al lado. Ella aun no estaba allí, estaba en la ventana y, a mi lado, había una pareja. Estaban muy pegajosos, la vi entrar estaba muy guapa, pero, parecía preocupada. Me tocó delante, ella aun no me había visto, menos mal.
Chica de al lado: Hola, ¿qué haces viajando solo? Si aun eres muy jovencito.
No podía contestarle, si ella me oía, iba a saber que era yo.
Yo: Voy a visitar a mi abuela._ Susurré, fui casi inaudible.
Chica de al lado: ¿Por qué hablas tan bajo?
Paula se dio la vuelta. Supongo que tenía curiosidad por ver a ese joven que estaba detrás de ella y al que no quería que nadie oyera.
Paula: JORGE ¿QUÉ COJONES HACES AQUÍ?
Jorge: Tranquilízate, no seas verdulera. Todo el mundo nos está mirando.
Chico de al lado de Paula: ¿Queréis que os deje mi sitio?
Asentí y me puse a su lado
Paula: ¿Qué haces aquí?
Se lo expliqué todo.
Paula: ¿Y qué piensas hacer cuándo estemos en Londres?
Yo: No sé ¿qué piensas hacer tú?
Paula: Buscar a Manu.
Claro, ¿qué otra cosa iba a hacer? ella iba a buscar a su amado y yo estaba persiguiéndola. Que patético soy, y lo peor la bronca que me iba a esperar cuando llegara a casa, yo era el niño “bueno” de los dos.
Yo: Lo mejor va a ser que cuando llegue a Londres, coja un billete para Paris.
Paula: Si es lo que quieres…
Yo: No, en realidad preferiría quedarme contigo, pero aquí sobro.
Ella no me contesto. La media hora que quedaba de camino no dijo nada.
Paula: Mierda, se me olvido traer ropa, y dinero.
Yo: Yo traje en la mochila…
Paula: Jorge…_ Fue un susurro como el de una niña pequeña.
Yo: ¿Qué?
Paula: No quiero que te vayas a París. Quédate conmigo, ahora.
Paula: Jorge déjame tu móvil.
Yo: No tengo.
Paula: ¿Cómo que no tienes?
Yo: Se me cayó al váter.
Paula: Sabe Dios lo que estabas haciendo.
Yo: Nada malo, lo prometo.
Paula: Si a mi me da igual. Pero vamos a un hotel, hay que dormir en alguna parte.
Yo: Vale.
Cogimos un taxi y fuimos a un hotel.
En la recepción del hotel.
Paula: Queremos dos habitaciones.
Yo: ¿Cómo que dos habitaciones? Queremos una.
Paula: ¿Una?
Yo: Me niego a pagar dos habitaciones, pudiendo pagar la mitad.
Paula: ¿Pretendes que durmamos juntos?
Yo: O eso o dormir en la calle, lo que tú prefieras.
Paula: Haz lo que quieras.
Ella se fue a un sofá, estaba de brazos cruzados. Bueno por lo menos hay algo bueno de venir hasta aquí.
Yo: Quiero la habitación más romántica del hotel.
Recepcionista: _ Con un acento inglés_ ¿Con vistas?
Yo: Sí.
Recepcionistas: Le saldrá muy caro.
Yo: ¿Cuánto?
Recepcionista: 309 € la noche.
Yo: Vale.
Tenía la tarjeta de crédito de Javi, iba a tener que adivinar el pin, pero no sería muy difícil fijo que era su fecha de nacimiento.
En efecto lo era. Sonreí.
Yo: Vamos a la habitación es la 69.
Paula: Vale.
Subimos juntos.
Yo: Venga, no te enfades.
Paula: Déjame en paz.
Yo: Si te vas a poner así, yo me voy.
Paula: No te vayas.
Entramos en la habitación. Encima de la cama de agua había un corazón hecho con pétalos de rosas y una botella de champán y una cesta de frutas en medio del corazón. Mereció la pena gastar todo ese dinero de Javi, aun sabiendo que cuando lo vea, me vaya a matar.
Paula: ¿Pero esto que es?
Yo: Nuestra habitación, ¿te gusta?
Paula: Es tan, tan…
Yo: Lo sé.
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