sábado, 3 de diciembre de 2011

Capítulo 21.

Lo echaba de menos, él siempre corría a mi lado, había apostado por mí, él siempre hacía las apuestas. Mire al lugar donde se había caído, también mire a donde se sentaba Alba, estaba con Paula. Su mirada estaba triste, me miró. Ella estaba mal, bueno yo también lo estaba.
Inglés: ¡Viniste!
Yo: Sí, y vine a ganar.
Ingles: Aun ganas.
Empezamos a correr, cada vez que pasaba por el lugar del accidente bajaba la velocidad, daba igual, estaba ganando. Cruce la meta, no me apetecía celébralo. Fui a junto de Alba, estaba sola.
Yo: ¿Paula ya se ha ido?
Alba: Sí, dijo que había quedado con no sé quién.
Yo: Vale. Voy a restregarle mi victoria a Jose, Ingles y Fran, pero sobre todo a Jose.
Alba: Vale, te espero por aquí.
Me fui a buscarlos, un señor se me acercó.
Sr.: Te he visto correr, y tengo una pregunta que hacerte.
Yo: Pregunta.
Sr.: ¿Te apetece correr en carreras oficiales?, creo que vales para esto, te pagaríamos bien.
Yo: Yo ya no corro, y además, ¿qué hace alguien como tú en carreras ilegales? Repito I-LE-GA-LES.
Sr.: Una pena, podrías ganar mucho dinero, y acerca de eso, aquí a veces es donde encontramos a nuestros mejores corredores.
El dinero me apetecía, pero yo ya no corría. Pero a Manu le gustaría verme trabajando…
Yo: ¿Qué tengo que hacer?
Sr.: Empezarás corriendo en carreras pequeñas, nosotros te patrocinaremos y luego, correrás en carreras más grandes. Mañana, a las 9.00 de la mañana aquí, iremos a firmar los papeles y después veremos que moto te regalamos.
Asentí, me despedí y me fui al lado de Alba. No le iba a decir nada, si esto salía mal, nadie lo va a saber, si sale bien, pues se lo contaré. Después de esto me olvide de irles a restregar mi victoria a estos, no valían ni para eso, además, no estaba de humor.


Unos instantes antes.
Alba: ¿A dónde vas?
Yo: Quede con alguien.
Alba: Espero que sea verdad.
Yo: Como sigas así, no te voy a volver a hablar en tu puta vida.
Me di la vuelta ella me iba a contestar pero se calló. Iba tan sumida en mis pensamientos que me choque con un chico, era guapo, pero era el gilipollas que me acababa de tirar una cerveza por encima. Joder, ¿no podía irme peor?
El: Lo siento, bueno, ya que estamos, soy Aarón ¿y tú?
Yo: Yo soy Paula.
Aarón: Lo siento, quieres que te ayude a limpiarlo.
Yo: No importa, tengo prisa, la verdad.
Aarón: Espera, tú eras la chica de Manu ¿verdad?
Yo: Sí, ¿por qué?
Aarón: Porque ya hacía que no te pasabas por aquí.
Yo: Bueno, tengo prisa, podemos quedar mañana.
Aarón: Claro.
Le di un papelito con mi número y no dije nada más, me fui con bastante prisa.
Me fui, genial tenía la camiseta manchada de cerveza, que asco. Vi la moto que antes fue de Manu, él siempre llevaba una camiseta, decía que como era muy torpe siempre me manchaba y que total a la moto no le pesaba. Pero yo era tan cabezota que había decidido no llevarla, joder. Bueno que más daba. Fui al lugar en el que habíamos quedado.
Guille: Hola.
Yo: Hola.
Le di dos besos, y lo salude.
Guille: Al final viniste.
Yo: Sí, te di mi palabra ¿no?
Guille: Sí.
Yo: ¿Qué vamos a hacer?
Guille: Vamos a cenar.
La noche paso bien, me reí, me lo pase bien. Guille era muy majo pero nunca ocuparía el lugar de Manu.
Al día siguiente, por la mañana.
Salí de casa era tarde, me había quedado dormida, no me extraña ¿a qué hora me había acostado ayer? No tenía ni idea, tampoco me importaba. Vi a alguien, me sonaba su cara, pero no sabía de qué.
Aarón: Ayer, me dijiste de quedar hoy, y no dijiste hora.
Yo: ¿Cómo sabías dónde vivo?
Aarón: Era amigo de Manu, lo acompañe un par de veces.
Yo: Como no…
No me apetecía quedar con él, no creía que me fuera a venir a buscar a casa, pero bueno ya que estaba aquí…
Aarón: ¿Entonces quedamos?
Yo: Pues ahora iba a ir a la playa, pero puedo ir contigo por ahí si quieres.
Aarón: Si quieres vamos a la playa.
Yo: Vale.
Fuimos a una playa que quedaba cerca de mi casa, al principio pensaba ir a la que me enseño Javi, pero no quería llevar allí a nadie. Esa playa era privada.
Jugamos en la playa, tomamos el sol. No me extraña que Manu fuera su amigo, era muy majo.
Yo: Tengo hambre, ¿vamos a comer?
Aarón: ¿A dónde quieres que vayamos?
Yo: A un italiano…
Aarón: Vamos.
Comimos, después nos volvimos a la playa. El cambio de planes que por la mañana no me apetecía, en el fondo me gustó.

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