viernes, 28 de octubre de 2011

Capítulo 5.

Me desperté, ¿dónde estaba? Ya sé, estaba en la habitación de Manu. Juraría que me quedé dormida en el sofá, me traería Manu. La camiseta no era la misma que me había dejado, tampoco lo eran los pantalones, mire si el calzoncillo, que después de que paso un tiempo me había acostumbrado a llevar era el que llevaba ayer. Sí, lo era menos mal. Pero me pregunte incomoda, ¿quién me había cambiado de ropa? Escuché pasos, ¿Qué hora era? ¿Hace unos minutos estaba durmiendo al lado de Manu? Había soñado con él, fue un sueño precioso. Manu no podía haberse levantado antes que yo, seguramente fuera María que acababa de llegar, en efecto ella estaba, pero estaba hablando con él. Encendí la luz, me hizo daño en los ojos, pero me acostumbre. Manu entró por la puerta con una bandeja de chocolate con churros.
Manu: Ya era hora, estaba esperando a que te despertaras para desayunar.
Yo: Podías haber desayunado sin mí.
Manu: Eso sería de mala educación, eres mi invitada.
Yo: Gracias, aun que normalmente no desayuno.
Manu: Hoy si que lo vas ha hacer y además vamos a jugar.
Se quito la camiseta su tableta si que me apetecía, era perfecto en todos los sentidos. Luego se tumbo a mi lado, mojo un churro en chocolate y en vez de comérselo me mancho la cara, no dije nada.
Manu: Oh, lo siento ahora te limpio.
Me lamió la cara, yo también lo empecé a manchar y luego a “limpiarlo”, nos habíamos quitado la ropa, me lo estaba pasando bien, nos quedamos sin chocolate, ninguno de los dos contaba que pasara eso.
Manu: Ha sido divertido, pero creo que ahora podemos ir al jacuzzi un ratito.
Salió de la habitación solo tenía puesto el boxer, me quede mirándolo.
Manu: a si, ya se, se me olvidaba algo.
Lo mire, sí, se le había olvidado coger ropa pero me parece que eso no era lo que él pensaba, pues me cogió en brazos y me llevo hasta el jacuzzi. Me empezó a besar me deje llevar, no me aparte, estaba a mi lado, demasiado cerca, yo estaba demasiado excitada, me atraía, me atraía demasiado. El gran beso se acabo convirtiendo en besos más pequeños através de mi cuerpo, empezó a bajar demasiado, yo estaba nerviosa, me separe de él.
Yo: Para.
Manu: ¿Qué pasa? ¿No quieres que lo hagamos?
Yo: No es eso, pero… Ahora no.
Me besó, fue un beso lento y dulce, lego se levanto del jacuzzi y se dirigió a su habitación, mientras cogía unas toallas me dijo.
Manu: Bueno supongo que hay cosas que hacer.
Yo: ¿Qué hay que hacer?
Manu: Primeramente, ducharse, luego tenemos que ir a hacer unos recados.
Lo mire fastidiada, no me apetecía ir a hacer recados, nunca me había gustado pero supongo que hay que aguantarse. Nos duchamos juntos como una pareja de enamorados, era perfecto. Nos dimos un último beso y nos vestimos, me vestí, llevaba mis pantalones pero la camiseta estaba demasiado sucia, y me tuve que poner una suya. Salimos juntos, yo iba a junto su moto.
Manu: A donde vamos a ir no se puede ir en moto.
Yo: ¿A dónde vamos?
Se calló y abrió la puerta de un coche, bueno no era un coche era un cochazo, nunca entendí mucho de coches pero ese tenía que ser de los caros. Entre en el coche, él subió delante, me pase todo el camino mirando por la ventana, no sabía a donde íbamos, me cogió la mano, me dio un beso y entramos en una tienda.
Yo: Y bien ¿qué vamos ha hacer?
Manu: ¿No lo ves? Tenemos que llenar tu armario.
Oh ya caía estábamos en una de las tiendas más caras de ropa interior.
Yo: Es un detalle pero ya tengo ropa.
Manu: Ya se que en tu casa hay ropa tuya de sobra, pero en la mía no hay ropa para ti. La iba a comprar yo, pero no se que tipo de ropa te gusta, ya sabes hay muchas y muy diferentes.
Yo: Si, tú debes saber mucho de eso, pero de verdad no hace falta.
Bueno, mire a mi alrededor, había un conjunto rosa perfecto era muy bonito, me acerque a el y vi el precio, uff dolía solo de verlo costaba 60 €, vamos, 120 € el conjunto.
Manu: ¿Te gusta este?
Yo: No, da igual.
Manu: ¿Qué es por lo que cuesta? El dinero no es problema, de verdad.
No dije nada pero lo pidió igual.
Manu: Coge algo más y luego vamos a comprar ropa, me gusta que mis camisetas solo las lleve yo.
Yo: No quiero que me compres nada.
Manu: No seas así, venga, mira aquel ¿te gusta?
Le abrace, cogí algunos conjuntos más y nos fuimos a pagar, se gasto 400 € solo en ropa interior, cuando salimos, me cogió otra vez de la mano y me susurro.
Manu: Me va a encantar verte todo esto puesto.
Me llevo por todas las tiendas, no soltó mi mano en ningún momento. Nunca había entrado en tiendas como esas, lo más barato no bajaba de 50 € cuando acabamos estaba muy cansada, me quedé dormida en el coche.
Manu: Preciosa, llegamos, he quedado con Alba y Javi para ir a comer y luego ir a dar una vuelta.
Yo: No me apetece.
Me cogió en brazos, me llevó a la habitación y me sentó en la cama.
Manu: Te vas a vestir como una persona decente o ¿vas a ir con esas pintas?
Yo: ¿Me vas a obligar a ir?
Manu: Sí, así que ponte algo bonito.
Yo: Coge de la bolsa el conjunto que quieras, anda que no me apetece levantarme.
Manu: Mira que eres vaga.
Yo: ¿Me estás llamando vaga? ¡Sal de la habitación que me voy a cambiar!
Manu: ¿Me vas a echar tú de MI habitación?
Yo: Obviamente que sí, vete para fuera.
Manu: Así no se piden las cosas, ¿no te dieron una educación decente?
Yo: Vale si no te vas a ir tú, me voy yo.
Quería salir de la habitación pero Manu me agarro por la cintura, me tiro en la cama y me besó.
Manu: Ya te he visto desnuda no se que te da tanta vergüenza.
Me callé, tenía razón ya me había visto desnuda, pero aún así me daba vergüenza, pero iba a ser imposible lograr que el saliera de la habitación. Me acerque a la bolsa de ropa y saque el conjunto que más me gustaba, lo había escogido él. Me fui a una esquina y me empecé a desvestir, sentía su mirada clavada en mi espalda desnuda, me vestí lo más rápido posible.
Manu: No hace falta que te vistas tan rápido me gustan las vistas.
Yo: _le tire la camiseta, le di en la cara_ eres un cerdo.
Manu: Si pero este cerdo te encanta, cielo.
Me calle y me continúe vistiendo, cuando estuve lista, salimos María nos dijo adiós. Por una vez no estaba celosa, era yo la que salía con él y nada ni nadie me lo iba a quitar.
Manu: Por cierto, toma, toda chica necesita llevar un bolso.
Yo: ¿Está todo?
Manu: Sí, a ver cuanto te dura.
Mire, sí efectivamente, estaba todo, había puesto una foto suya de fondo de móvil, no me importó salía muy guapo. Mire el dinero que me quedaba, había más del que yo tenía.
Yo: Aquí hay más dinero del que recordaba.
Manu: Cuando vi la cutrez que llevabas decidí meter algo de dinero.
Yo: No necesito limosna.
Manu: Anda, no discutas conmigo.
Me callé, era cierto, no me apetecía discutir más.

1 comentario:

  1. Enganchado.
    Si sigues mi historia te sigo.
    www.lavidasegunlucas.blogspot.com
    Un saludo!

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